Aiden —¡Maldita sea! —gruño al tirar el móvil al otro lado del living—, ¿Cómo es que fui tan imbécil? Tallo mi rostro con ambas manos, analizando lo que debía de hacer para poder explicar a Mía lo que verdaderamente había pasado. Mía estaba furiosa y no me dio la oportunidad de poder explicarle que entre Leah y yo, no había absolutamente nada. Y ¡cómo no estarlo! Cuando me había comportado como un completo idiota la vez que me vino a buscar. Suspiro con pesadez mientras busco el móvil cerca de la ventana, para luego ir por las llaves del auto y salir de mi casa, encontrándome con la desagradable sorpresa de algunas lectoras a las afueras del lugar. —¡Aiden! ¿Acaso has terminado con Rose Mary? —¿Tienes un romance con la chica de las fotografías? —¡Claro que no! Leah es solo mi

