Despierto antes que él, acurrucada entre sus brazos, y no puedo evitar mirarlo con una mezcla de fascinación y ternura. Es la primera vez que veo a Magnus tan… vulnerable. Sin la máscara de control, sin la actitud de superioridad. Solo él, respirando lentamente, con el cabello revuelto y una expresión de paz que pocas veces le he visto. Por un segundo, me siento increíblemente afortunada de estar aquí. Pero entonces mi mente se acelera, y los nervios vuelven a hacer de las suyas. ¿Qué significa esto realmente? ¿Será solo una noche que se esfumará como tantas otras promesas rotas, o estamos, de verdad, cruzando una línea sin retorno? Antes de que pueda perderme en mis pensamientos, Magnus abre los ojos y me encuentra observándolo. Me sonríe con esa mirada suave y perezosa que hace que mi

