Regreso a mi escritorio y trato de concentrarme, pero mis pensamientos siguen atrapados en lo que acaba de suceder. La entrevista con Recursos Humanos, las miradas de Elisa, y ahora las palabras de Magnus… todo parece un torbellino en el que no logro encontrar equilibrio. Pero Magnus se acerca a mi escritorio poco después, y me mira con una mezcla de afecto y algo más… ¿será preocupación? Su voz es un susurro cuando habla, como si compartiera un secreto: —Daniela, voy a arreglar esto. Nadie tiene derecho a meterse en nuestra vida privada. Intento devolverle una sonrisa, pero me siento abrumada. La idea de que Magnus tenga que "arreglar" las cosas por mí me hace sentir pequeña, como si no pudiera enfrentarme a esto sola. Antes de que pueda responder, él agrega: —Esta noche, quiero que c

