Narra Magnus: Salir con Daniela es como lanzarse al vacío sin paracaídas. Una parte de mí lo disfruta: la emoción, la imprevisibilidad. La otra parte, la que ama el control y los planes bien ejecutados, está constantemente al borde del colapso nervioso. Nuestra primera salida casual como marido y mujer no fue diferente. —Magnus, prometo que este lugar es increíble. —Daniela habla mientras camina a mi lado, su entusiasmo casi infantil. —¿Una pizzería en medio de la ciudad? —Levanto una ceja mientras miro el pequeño local frente a nosotros. Es modesto, por decir algo, pero ella lo observa como si fuera un castillo de cuento de hadas. —No es una pizzería cualquiera, es la pizzería. Confía en mí. —Tu concepto de “lo mejor” es cuestionable, pero adelante, sorpréndeme. Entramos y, para mi

