¡Santa Madre!

1362 Words
- No soy una niñita. Voy por los 17. - Le digo mientras el aún tiene mi nuca en su mano, y si, la diferencia de edad es bastante, pero las hormonas adolescentes no son capaces de ver esos 15 años y sólo me piden a gritos acercarme más. - Descansa, Dalia y... La verdad es que venía también por otra cosa. - Dice soltándome y manteniendo la distancia. - ¿Qué cosa? - Pregunto extrañando la cercanía. - Es que mencionaste a tu amiga y me quedé preocupado de que esa misma amiga te haga daño mañana. Quiero pedirte algo y quizá lo encuentres un poco exagerado de mi parte pero te prometo que necesito que se haga. - ¿Que quieres pedirme? - Mira Dalia, nunca convivo con adolescentes, mi sobrina Vania es la única a la que tengo cerca y la amo, pero no vivo con ella por lo que necesito pedirte, a modo de favor, que me cuentes si te pasa algo malo, necesito saber si alguien te molesta o te hace daño, por favor, no quisiera ser el último en enterarme de tus cosas. Necesito tu confianza y quiero ser digno de ella. A veces no puedes ver cuándo tienes la perfección frente a tus ojos, pero mi vista está bastante convencida de que esa idea es la que más describe a este hombre. - Si, no te preocupes, yo lo haré. - Hablo enserio, Dalia. Me gustaría que nuestra relación fuese de confianza, que llegaras a casa contándome que fue lo que pasó en el día, que hiciste y con quién, lo que hablabas con tus padres. Me gustaría ser tu confidente y tu amigo. Y ¿puedes quitarme el Don? - Está bien, papá. - Le digo bromeando la última parte y el sonríe. - Te gustaría. - Dice burlándose de mi otra vez, yo sonrío y él acaricia mi cabello. - Niña odiosa, vete a dormir. Ah... También necesito que mañana vayas con Max y compres algunas cosas para tu habitación y lo que necesites comprar para la casa, tienes una tarjeta en el buró, la clave también está ahí, y no te preocupes por el cupo. No tiene límites. Dios, me acaba de dar una tarjeta sin límites, a mi, una chica en plena etapa de crecimiento emocional, esto se va a poner bueno. - Gracias Jorge, pero no necesito nada más. - No quiero aprovechar la situación. - Tranquila, que si tú no lo haces, lo voy a tener que hacer yo y no tengo mucho tiempo para esas cosas. - Está bien, le pediré a Ángel que me acompañe. - Digo algo emocionada. - Dalia... - El me mira pero desvía la mirada - Quiero pedirte que no te acerques tanto a Ángel, es un joven muy simpático, correcto y agradable pero él... Jorge se calla y yo quiero que siga hablando. - ¿Que ibas a decir, Jorge? - Él es muy bueno coqueteando, hay muchas chicas que lo rondan y eso... Termina pasando la cuenta si te llegas a enamorar de él. Preferiría que eso no fuera así, al menos no hasta que tengas 18. - Falta poco más de un año para eso, no es mucho tiempo. - ¿Cuando es tu cumpleaños? - La próxima semana... No será un día agradable, siempre iba con ellos a comprar mi pastel... Los extraño mucho, Jorge. Quiero reírme y ser agradable pero no puedo dejar de pensar en que nunca más los veré. Ya nunca los tendré aquí conmigo para ayudarme a seguir. Mi voz se quiebra y no logro mantenerme firme, pierdo un poco mi estabilidad emocional que me había costado tanto recuperar. Jorge se acerca a mi y me abraza, es la primera vez que me abraza para calmarme, su olor me embriaga y me dejo llevar entre sus brazos colocando mis manos en su espalda mientras siento todo el dolor que he estado guardando este último tiempo. No sé en qué momento me dormí ni como llegué a la cama pero aquí estoy. Miro a mi alrededor y una mano caliente se encuentra sobre mi vientre. ¡Santa Madre de Dios! Jorge se quedó dormido conmigo, lo observo hasta donde mi campo de visión me permite y lo que veo me hace comenzar a sudar. Sus facciones son hermosas, esos pómulos bien definidos, la curva de sus ojos y de sus cejas, sus labios carnosos y muy apetecibles, su frente que deja algunos mechones de cabello suelto ante ella, incluso su nariz y sus orejas son armoniosas con su rostro, eso sin mencionar el cuello, esculpido por la mano de Dios, esa abertura en su camisa que deja ver un par de bellos casi imperceptibles pero dónde yo quisiera posar mi mano, a través de su camisa logro ver sus pectorales tan perfectos, sus brazos trabajados y musculosos, no puedo ver más pero Jorge es perfecto. Esto es lo que las chicas describirían cómo "el tío demasiado sexy como para ser de la familia" y si, no puedo negar que me está comenzando a atraer demasiado. Intento moverme para posar mi mano en su pecho, pero cuando lo estoy intentando tocar el se mueve un poco y habla en sus sueños. - No Lucía, no te vayas... Se escucha casi como un ruego, él le está pidiendo a esa tal Lucía que no lo deje y lo hace desde el fondo de su corazón, ella debe ser su novia o la persona a la que ama. Dios, me acabo de dar cuenta de que este perfecto hombre, duro y fuerte, también está sufriendo por amor. Así como yo sufro por mis padres, él sufre por Lucía. Dejo mi intento de acercarme a él y trato de sacar su mano de mi vientre, es entonces cuando se gira rápidamente sobre mí y toma mis manos entre las suyas presionando mi cuerpo con el suyo sobre la cama. Me mira algo desconcertado y recién enfoca bien que soy yo a la que tiene prisionera de su cuerpo. - Mierda, Dalia... Lo siento. Lo siento mucho. Perdóname, no quise asustarte. Se baja rápidamente de mi cuerpo y sale de la habitación sólo diciendo "Perdón" antes de cerrar mi puerta. Esto no puede ser, si se hubiese quedado 5 segundos más así, yo habría terminado cediendo a mi instinto de besarlo, mi corazón late con fuerza y no es por el susto o la sorpresa, es por él, es por su olor, sus manos firmes y sus ojos en mí, demonios, no puedo, no debo hacer algo así o podría perder a la única persona que me está abriendo las puertas de su casa y me está ayudando a salir adelante. Necesito dejarlo ir, no puedo ceder a lo que mi estúpida mente adolescente me pide que haga en este momento, no quiero perder a Jorge, puede que llevemos muy poco tiempo de conocernos pero se ha vuelto una parte muy importante de mi mundo reducido, es quien me apoya y me contiene, ahora sólo debo concentrarme en mis estudios y salir de aquí o voy a terminar cometiendo muchos errores por ese hombre. Mi mente debe estar enfocada en estudiar y en irme a la universidad, esa es la única manera de arreglar las cosas, alejándome de Jorge. Soy adolescente pero no soy estúpida, ese hombre me fascina y no puedo seguir así. Mañana le pediré a Ángel que me acompañe a hacer las compras, necesito quitar de mi cabeza a Jorge sobre mi, por mucho que me cueste. Y hablando de costar, ahora me cuesta mucho retomar el sueño, eso va a estar muy complicado después de lo que acaba de pasar. Dios, Jorge, si tan sólo fuese mayor, te juro que me jugaría la vida por ti, pero sé que tú jamás te fijarías en alguien como yo, y además está esa tal Lucía, no sé quién es pero ya la envidio, si él la llama en sueños es porque es una mujer muy importante para él, ya quisiera ser yo a la que llama. No, diablos, otra vez estoy pensando en eso, es mejor que me duerma.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD