2015 Melany jamás había caminado tan rápido en su vida. Sin mirar atrás se aventuró hacia la recepción deseando que las puertas del ascensor estuvieran abiertas. Pero como suele suceder en estos casos, no solo estaban cerradas las puertas, sino que también los números iluminados en color rojo marcaban que se encontraba en la planta baja. Presionó con insistencia el botón y tras los segundos más largos de su vida, por fin pudo introducirse en el habitáculo. Un poco más relajada se apoyó en el espejo y se llevó ambas manos a la cara mientras soltaba todo el aire que había retenido en sus pulmones los últimos minutos, cerrando los ojos con fuerza, al tiempo que las puertas del ascensor se cerraban. De repente una mano impidió que lograran su cometido. El fuerte brazo de Alejandro, acompañ

