Mientras se preparaba, no podía dejar de pensar en cómo manejaría la presencia de Louis y Amelie en la misma fiesta. Sabía que debía mantener la compostura y actuar con profesionalidad, aunque sus sentimientos estuvieran en conflicto. A medida que se acercaba la hora de la fiesta, Camille se miró en el espejo, ajustando los últimos detalles de su atuendo. Entendía que debía mostrar confianza y elegancia, y estaba decidida a hacerlo. Al salir de su casa, se sentía lista para enfrentar la noche. Mira a Louis esperándola, ella sonríe como siempre, se sube al auto en el asiento del copiloto, ya que Louis conduce. Él le dijo que pasarían por Amelie. Camille se tensó, pero no lo dio a entender. Al llegar a casa de su padre, vio a su hermana muy elegante, con un vestido rojo sangre y un moño s

