Pierre hizo un ademán con la copa y dio la vuelta para regresar con sus amigos. Camille suspira y mira a su hermana que tiene la vista clavada en su amante. Eso le revuelve el estómago. —Vamos con Louis. —dijo Camille. Mientras se movía por el salón, saludando a varios empresarios, finalmente vio a Louis conversando con algunos colegas. Decidió acercarse, consciente de que debía mantener las apariencias. —Hola, Luisa. Buenas noches —dijo Camille, con una sonrisa cordial. —Camille, qué bien verte. Te ves espectacular —respondió Luisa, Camille tratando de ocultar su incomodidad. Amelie está recostada en el brazo de su cuñado. —Muchas gracias. —Disfruten la velada. —ella se marcha. —¿Dónde estabas, te estuve buscando? —dijo Louis. —¿Dónde me dejaste? —contestó a secas. —Es que Amelie

