Se apresuró a llegar a la casa antes que él y ordenó que se hiciera un buen almuerzo. Mientras supervisaba a los empleados, no podía dejar de pensar en los repentinos cambios de Louis. ¿Será que se separó de su amante? La incertidumbre la estaba volviendo loca. Camille se movía por la cocina, dando instrucciones y asegurándose de que todo estuviera perfecto. Quería que el almuerzo fuera impecable, aunque no podía evitar sentir una mezcla de frustración y curiosidad. ¿Qué estaba tramando Louis? Finalmente, Louis llegó a casa, y Camille lo recibió con una sonrisa, aunque su mente seguía llena de preguntas. —Hola, cariño. Qué bueno que llegaste —dijo Camille, tratando de sonar entusiasta. —Hola, amor. Gracias por preparar todo esto —respondió Louis, dándole un beso en la frente. Se senta

