Nikola se detuvo al instante, su respiración agitada y sus ojos oscuros y desenfocados. La intensidad que le había dominado parecía disiparse poco a poco, como si acabara de despertar de un trance. Permanecieron mirándose en silencio, ambos recobrando el control perdido, mientras él respiraba profundamente, tratando de calmar el torbellino de emociones que le había llevado a ese punto límite. —Lo siento... yo... —murmuró Nikola, llevándose la mano a la cabeza y peinándose el cabello hacia atrás, intentando recobrar la compostura. El pecho de Alissa subía y bajaba con rapidez, atrapada entre el alivio de que Nikola se hubiera detenido y el anhelo latente de sentir de nuevo su calor, su peso sobre ella. Después de unos minutos que parecieron eternos, ambos intentaron romper el silencio al

