Las palabras de Nikola fueron tajantes. Dashiel comprendió que no había forma de hacerle cambiar de opinión y que insistir podría significar su expulsión de la casa, poniendo en riesgo la alianza entre los Blackmoon y los Landers. —Espero, al menos, que me permita despedirme de mi prima a solas, y quizás visitarla en otro momento —dijo Dashiel, con la mandíbula apretada y sus ojos llenos de desafío. —Por supuesto, tendrá cinco minutos para despedirse de ella —respondió Nikola con una frialdad calculada, y luego hizo una seña a Leandro para que fuera en busca de Alissa. Leandro salió de inmediato, dejando a los dos hombres solos en una habitación donde la tensión se podía cortar con un cuchillo. Ambos se observaban con dureza, listos para saltar al más mínimo indicio de provocación. La

