LXV Las cosas eran diferentes. Ya todo se vivía como en un cuento de hadas, ya todo era vida de pareja feliz, sin dolor, sin nada que ocultar. Ya eran ellos mismos en todo el sentido de la palabra, y para el joven profesor de Historia, no existía mayor dicha. Se sentía pleno, era el momento de encaminar su vida y ser un hombre de familia, era él en la fotografía sobre la chimenea. Era su esposo aquel que luchó contra todo prejuicio, contra todo dolor y duda para tomarlo como el compañero de su vida. Alexandro había tenido una contienda con él mismo para dejar atrás todo miedo que le hubiera invadido, y lanzarse a vivir la vida con Dan. Eso se lo agradecía mucho a este último. Después de la ceremonia y de la pasional noche de bodas, vino la esperada presentación de avances por parte de D

