LXIII Alexandro estaba algo agitado y asustado. Vestía de gris claro, con sacoleva, un precioso plastrón de seda gris muy oscuro, y un chaleco que resaltaba su perfecto torso. Mancornas y guantes terminaban de hacer de él, un perfecto modelo de figurín de bodas. Estaba hermoso, radiante, a pesar de su aparente nerviosismo. La joven mucama dispuesta por el hotel para que les atendiera en aquella celebración, estaba embelesada con Alexandro, era un dios de elegancia y belleza. Chris y Dobargo, vestían de traje más sencillo, n***o en absoluto, incluidas camisa y corbata. Los padrinos lo decidieron así, para no quitar ni un segundo el protagonismo a sus amigos. Todo aquello, por supuesto, venía planeado desde Rusia, ya que no había mucho tiempo en Estados Unidos para hacer las cosas. El as

