Romina Me mordía las uñas, ansiosa. Mirando como Liam dormía en el pecho de Ethan, el cual, también estaba dormido. Yo, yo no había hecho eso en ningún momento, llevábamos dos días aquí. Ethan no se había apartado de mi lado, y tampoco del de Liam. Mi madre tenía cosas por todo su cuerpo, y un tubo en su boca pasándole oxígeno. El cáncer había llegado a sus pulmones de una manera agresiva y rápida. No sabíamos que había detonado eso, ni porque no hubo señales, ni mucho menos, porque su oncólogo no se percató de ese detalle. Las ojeras eran notorias en mis ojos, la espalda me dolía y ni hablar del trasero. Había estado sentada en esta silla desde que nos permitieron verla, Ethan estaba recostado con Liam en su pecho en un sofá. Era gracioso, él, un hombre gigante de 1.90, musculos

