Ethan. Mis manos se apretaban alrededor del volante, repitiendo una y otra y otra vez, esa maldita frase. "¡Que te enamores de mi, mierda" Mi mandíbula dolía de lo fuerte que l apretaba. ¿Cómo se enamoró de mi? Era mi asistente, y confiaba en ella ciegamente, por una simple razón. Era inmune a mis encantos. Ahora parecía un pendejo por creerlo. Romi era una excelente mentirosa. Dos años trabajando para mí, volviéndose mi sombra, una mujer importante en mi día a día. ¿No tenía claro quien era yo? Simplemente me las cojo y las deshecho. Se que es lo suficientemente inteligente para sacarse esa estúpido idea de la cabeza. ¿Seducirme? ¿A mí? Debe de estar loca. La tensión dentro del auto, se podía palpar. Porque si, la arrastre hasta mi auto. Aún me dolía la puta mejilla, dón

