Ethan. Me separé de ella para cerciorarme de que no me lo estaba imaginando otra vez. Sus ojos brillantes, me recibieron. —Que pasa...— susurró, haciendo que mirara sus labios rojos e hinchados por mi culpa. Sonreí como idiota. —Nada, solo quería, ver si no estaba alucinando otra vez— comenté de la misma manera. Romina se mordió el labio y después sonrió. —¿Habías alucinado con esto?— sonreí de lado. —No creo que quieras saberlo— apunte. Mis manos estaban en su rostro, sin darle espacio para moverse. —Ethan...— la mire nuevamente a los ojos, estaba divagando por sus tetas. —Mhm— mi nariz se paseaba por el contorno de su cuello. Esto estaba mal, muy mal, pero como le había dicho, no me iba a detener. Si me pedía ahora mismo que fuéramos solo sexo, lo haría, mierda si. —Si me f

