CAPITULO 1. PILOTO 1.2 (PARTE 2)

985 Words
Una enorme mancha roja en su vientre decora su playera polo café. Davis sujeta con fuerza su vientre tapando la herida y apoyándose en el marco de la puerta mientras Sarahi lo sujeta con fuerza para que no se caiga. — Davis, pero ¿Qué pasó, Sarahi? -pregunta mi tía con preocupación, acercándonos a ellos para ayudarla a cargarlo y acomodarlo en un sofá cama que hay en la oficina. Sarahi está a punto de hablar, pero se calla enseguida al darse cuenta de mi presencia, Magdalena se da cuenta de eso también y con un asentimiento de cabeza se gira hacia mí Un momento, ¿No quieren que esté aquí? — Scarlett, ve por Eleazar y Aarón, ¡rápido! -me ordena justo cuando estoy por dejar a Davis en el sofá. Este se queja cuando lo dejo y aunque quiero quedarme para ayudar no lo hago. No quiero ser un estorbo y más cuando se trata de la vida de alguien. Asiento y me alejo de él, estoy por irme, pero David me sujeta con fuerza el brazo mirándome con miedo y pareciera que me rogara con la mirada que no me vaya. Sus labios tiemblan al verme, como si quisiera decirme algo. — No... -dice dice entre gemidos de dolor. — Tranquilo, hermano, ahora viene Aarón y Eleazar -Sarahi me ayuda quítame la mano de David de encima. Si creo que debo de aclarar algo. Davis se considera primo, osea familia, sin embargo es de los pocos así como su hermano de los que nacen con el don de la magia sin tener nuestra sangre en sus venas. Se podría interpretar que es un familiar muy, muy, muy, muy lejano y que si no fuera por Eleazar que no descubrió en una aldea cercana no sabría controlar su magia. ¿Por qué aclaro esto? bueno, porque él me ha tomado un cariño "especial" desde hace dos años cuando regresé de estudiar en Chiapas. Tal vez un tipo de enamoramiento temporal y con el cual he tenido que lidiar algunas veces. — Ahora vuelvo. -digo para alejarme de ellos y salir en busca de mi papá y tío. Justo cuando salgo y doy la vuelta en el pasillo escuchó como susurran entre ellas. Agradezco la sinfónica de está casa, pues dependiendo de dónde estés parada puedes saber lo que susurra sin necesidad de estar cerca. Me quedo quieto por unos segundos en el pasillo, buscando el área correcta para escucharlas con claridad. — Fueron los de Veracruz, nos atacaron cuando estábamos por llegar con los Martínez -menciona al fin Sarahi. — ¿En Veracruz? pero si ahí está protegido -contesta Magdalena. Les explico. Desde hace mucho tiempo, un siglo para ser precisa , se ha creado una guerra en el norte del país y en todo Estados Unidos. Los Estados que están en guerra son Sinaloa, Nuevo León, Tamaulipas, Chihuahua y Sonora, todos los del norte, los demás estados de San Luis para abajo son pacíficos y en dónde nuestra descendencia se ha ocultado, en específico Veracruz y Querétaro, siendo los dos estados con más magos. Sin embargo durante todo este tiempo de guerra las oscuras, unas brujas que usan la magia para beneficio propio y para hacerle daño a los demás, y los delegados, elegidos por las primeras brujas para proteger a los humanos de las oscuras, nunca habían tocado nuestras tierras. No hasta hoy. — ¿Quienes eran? -pregunta mi tía. Un silencio largo aparece de la nada, levantando demasiadas sospechas hacia nuestros enemigos. — Oscuras y Legados, estaban teniendo una discusión y uno de los Legados pensó que éramos parte de ellas y nos atacaron -contesta al fin. Maldigo al saber sobre ello. — Además algunos de los nuestros se pusieron a favor de las oscuras -añade Davis entre dientes. Mi tía y Sarahi lo callan en seguida. Me quedo quieta en mi lugar por unos segundos para luego salir corriendo por mi papá y Eleazar. Cuando llegó a las escaleras me apoyó en el barandal de estás al saber sobre todo eso. No puede ser posible. Los de Veracruz nos traicionaron, eso significa que la guerra va comenzar a expandirse por más estados. ¿y si otros más nos traicionan? ¿y si al final la guerra termina llegando a nosotros? Decido no pensar en ello más y bajó las escaleras en dos en busca de mi papá, a quien encuentro en la cocina junto con mi mamá preparando un té. — ¡Papá! atacaron a Davis -le digo asustada. Mi papá borra la sonrisa que se le había formado hablando con mi mamá mientras bebía un vaso de agua para luego dejar su bebida en la barra y salir disparado de la cocina. — ¿Dónde está? — En la oficina — ¿Ya le dijiste a Eleazar y a Jonathan? — No — Déjalo, yo les digo -me dice, levantando su mano hacia mí para calmarme. -- Quédate con tu mamá, ¡y no te mueves de aquí! ¿entendiste? -me ordena. No le queda de otra que asentir y solo lo veo alejarse e irse de la cocina para subir las escaleras sin antes hacer un extraño sonido con sus labios y en seguida Eleazar aparece en forma de cuervo volando de la sala a las escaleras para convertirse en forma humana llegando a ellas y comenzando a subir las escaleras a dirección de la oficina de mi tía. Me quedo con mi mamá, sintiendo cómo me rodea los hombros con sus brazos acaricia mi cabeza como suele hacerlo para tranquilizarme. Pronto me doy cuenta que mi brazo está cubierto de la sangre de Davis. Siento la cabeza dar vuelta y mi estómago revuelto. No me siento bien, antes de darme cuenta estoy en el baño regresando toda la cena que había comido horas antes y creía haber digerido.
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