Adrián llegó a la mansión, él se encontraba pensativo por los eventos pasados pero esa noche decidió darle a su esposa una velada inolvidable ya que sabía perfectamente que la había tenido abandonada por estar al pendiente de la construcción de la casa de su abuela. — Hola cariño — él le dió un beso a Constanza en la frente — ¿Qué te sucede? Te miras un poco decaída, tenía planes para nosotros pero no sé si te sientes de ánimos. — No me pasa nada, solamente me siento cansada por estar cuidando a mi abuela — ella se sentó en la cama — ¿Qué planes tenías? Pensé que te encontrabas muy ocupado como para hacer algo. — Es cierto que últimamente me he encontrado ocupado pero hice espacio para pasar el rato contigo, me gustaría darte una sorpresa sin embargo tú tienes la última respuesta si es

