— Adrián — ella lo llamó en el momento que miró que se iba — también quiero mango, el más maduro que tengan. — ¿Quieres algo más, cariño? — él la miró con una gran ternura — lo que sea, solo pídelo que yo me las voy a arreglar para darte lo que necesites. — Quiero ir a mi habitación, creo que mi abuela necesita descansar y yo necesito comer un poco ya que muero de hambre. Adrián asintió y sin más preámbulos la alzó entre sus brazos, ella solamente recostó su cabeza en el pectoral del hombre y acarició lentamente su pecho. Una vez que estuvieron en la habitación de Constanza la colocó con cuidado en la cama, se iba a ir sin embargo su esposa lo detuvo ya que no deseaba sentirse sola, las hormonas le estaban jugando una mala pasada ya que en otro tiempo esto no le hubiera importado en abs

