— Yo también te amo Adrián — ella le dió un beso mientras estaba sentada en su regazo y dándole la espalda — hazme tuya las veces que lo desees. Adrián colocó a la mujer encima de su m*****o erecto y ella siguió con los movimientos, sus amplias manos la tomaron de la pelvis y comenzó a ayudarla a que se hiciera de atrás hacía adelante. Constanza en el momento que sintió el orgasmo desde la punta de sus pies y ascendiendo fue que tomó los brazos de su esposo que la sostuvieron con mucho cuidado mientras se sacudía sin control. — Eres deliciosa — él succionó uno de los pezones de su esposa — no tienes idea como me calienta saber que soy yo el que te da tanto placer. Constanza al finalizar se acurrucó en el pecho de su marido, ambos estaban cansados así que gracias a eso no tardaron en que

