LILIAN La buena noticia es que no soy la última en llegar. Pero podría haber sido más puntual. Cuatro de los seis ya están aquí, conociéndose entre ellos, juzgándose y formando alianzas. No es ideal. Todos interrumpen su conversación para mirarme, ocho ojos clavados en mí como si intentaran atraerme a una telaraña para devorarme. No me voy a intimidar, no por nada. Me acerco y los deslumbro con mi mejor sonrisa. —Hola, soy Lilian —digo, extendiendo la mano. —Blair —dice el primer chico, estrechando mi mano con firmeza. Tiene el cabello rubio de playa y el tipo de dientes blancos y personalidad arrogante que solo se consigue con dinero. Ya lo estoy marcando como alguien a quien vigilar, aunque sea solo por el dinero de soborno que podría tener a mano. —Daniel —El segundo chico tiene un

