La nudista

1851 Words
Capitulo 6 Narra Jack La vida que llevo es muy ocupada, casi nunca tengo tiempo de salir y conocer chicas, ando pensando siempre en ser exitoso en mi carrera, he logrado alcanzar mucho, estoy donde estoy gracias a mis esfuerzos. He querido recorrer el mundo y conocer todo lo que en el hay, como culturas y gastronomía y ¿por qué no? Alguna chica que conquiste por allí para divertirme un poco. No niego que me he querido envolver en los placeres del alcohol y la vida nocturna, ir a una discoteca o a un club, pero desde siempre he estado estudiando o trabajando, no conozco nada de eso. Pero hoy sí, hoy me decido a ir a algún lugar, así sea solo para conocer cómo es la vida nocturna. Termina mi día de trabajo y me decido a ir a una discoteca que está cerca de aquí, miro el reloj y son las 7:00 pm, no se desde qué hora abren o si es por entradas o que, pero me arriesgaré a ir. Al tomar el taxi, veo que mi chófer es un chico joven, me decido a preguntarle por algún lugar que el me recomiende, -Creo que te puede gustar un lugar nuevo de estripers, las chicas están buenotas, y por 100$ extra, te hacen un baile privado-. -¡WoW! ¿en serio? Quisiera ir, lléveme a ese lugar por favor-. Llegamos al lugar que también quedaba a pocos metros de distancia de mi trabajo. -Es aquí- me dice el chófer. -Gracias- le cancelo y me bajo mirando un poco todo el lugar antes de entrar, en la puerta hay un hombre de seguridad musculoso, imagino que es por si alguien se quiere propasar con alguna de las chicas. Al entrar, veo una barra donde se despachan las bebidas y a mi izquierda hay unas pequeñas tarimas ovaladas para que bailen las chicas en un tubo que viene del techo del lugar. Veo los hermosos cuerpos de las chicas y quedo boquiabierto con tanta belleza, moviendo las caderas de un lado a otro en diminutos bikinis. Me dirijo a la barra y solicito un tekila, me lo tomo rápidamente por el cansancio y solicito otro, me voy hacia las tarimas y se me acerca una chica a bailarme de manera Sensual, solo me quedo observando su cuerpo que me impresiona, como puede mover sus caderas de un lado a otro. -¿quieres un privado?- Me pregunta ella casi montándose arriba de mi, sin darme un poco de chance de hablar porque me deja embobado. Solo muevo la cabeza asentando que si quiero. Ella me toma de la mano y me dirige hacia un cuarto que está cerrado con cortinas, me siento en una silla y ella comienza con sus movimientos sexis, parece una sirena que va con el bailoteo de las olas. Parezco un niño inocente que por primera vez ve a una mujer desnuda, ella se me encima y me quedan sus senos en la cara, al momento comienzo a sentir que una cosquilla me embarga el cuerpo y mi entrepiernas se tensa, mi m*****o se comienza a erectar, agarro mi maletín de negocios y lo colocó sobre él para que la chica no se de cuenta que ando excitado. En vano lo hago porque su mirada ya nota que ando a mil en erección, se ríe porque nota que me sonrojo, que vergüenza con ella, pensará que no he estado nunca con alguien, en realidad si he tenido a otras mujeres, pero soy muy reservado con mis cosas, por eso quiero liberarme un poco, quiero vivir más la vida sin prejuicios ni abstenciones. -¿Nunca has visto a una chica en tangas?- pregunta acercando su rostro a mi cara a unos pocos centímetros. -si, si la he visto- le contesto casi tartamudo. Sigo cubriéndome mi pene hasta que logré bajarse, pero es casi imposible teniendo a ese bombón enfrente de mi con esos grandes atributos. Me paro de la silla dejando los 100$ en la mesa y cuando me dispongo a salir para que pueda bajarse mi m*****o, ella me sujeta de la mano -¿A dónde vas? Aun no termino, ¿o no te gusta lo que ves?-. -Disculpa, pero de verdad necesito irme, no puedo seguir así-. Se me cae el maletín y sin darme cuenta, salgo de allí casi corriendo porque no aguantaría más, querré agarrar a esa chica y hacerla mía, pero está prohibido, me mandarían preso, entonces elijo irme de allí. Al salir, noto que deje el maletín con todos mis documentos allí, pero no puedo regresar por el porque esa chica no me dejara venirme, quizás si paso mañana, me guarden mis pertenencias, porque tienen solo documentos del juzgado y algunos personales. Decido irme a casa un poco cansado por la travesía de hoy, solo decido dormir y simplemente olvidarme de todo este día. (Al día siguiente) Me ducho, bajo a desayunar con mi mamá y mi familia, y me dispongo a salir a trabajar, tengo que buscar la manera de recuperar mi maletín que tienen una información importante. Salgo al juzgado y atiendo unos casos pendientes, lleno las planillas, miro la hora y ya dan las 3:00 pm, voy a tomarme un café afuera para desestresarme de tantas ocupaciones, Al salir, veo a la chica que me estaba haciendo el baile privado, llevaba mi maletín, se acerca a mí -Hola guapo, ayer Cuando corriste de mi privado, dejaste esto- Quedo apenado y sin saber que responder. -¿No dirás nada? ¿Ni gracias?- -si, disculpame, ayer no pude quedarme, tuve cosas que hacer-. -Si, lo se-. Me responde ella mientras pone cara de sarcástica y se ríe, al mismo tiempo su mirada también se iba a mi m*****o. Me sonrojo porque sé que ella ayer se dio cuenta de lo que pasó, no pude disimularlo. -¿Quieres un café?- le pregunto para quitar un poco la tensión. -¿conmigo? ¿te quieres tomar un café con una bailarina? Pensé que los abogados no le gustaban qué e los vieran con una-. -¿tan mal pensamiento tienes de mí?- -Perdon, solo que me he topado con imbéciles que cuando les toca salir a la calle conmigo, dicen que les da vergüenza que los vean- -pues soy diferente, créeme, no puedes juzgar a una persona por lo que otras te hayan hecho. – -Tienes razón, vamos por ese café-. Caminamos y comenzamos a charlar un poco de la vida en general, de su profesión, de lo aburrida que es mi carrera. En realidad creo que la termine estudiando por una chica que me gustaba y al final no terminamos juntos, pero como ya iba a mitad, no iba a tirar todo por la borda. Soy muy competitivo y decidí ser el mejor en lo que hacía, entonces me trajo hasta donde estoy. Llegamos al café y como todos conocen a la chica en lo que hace, las miradas no tardan en posarse sobre nosotros mientras murmuran. -Si te da vergüenza que te miren conmigo, puedes irte-. -No le pares a eso, no me importa la opinión que tengan los demás, ellos son felices metiéndose en la vida ajena, entonces dejalos que observen tu belleza-. Ella queda mirándome impresionada por lo que dije, no se esperaba una respuesta así. Nos sentamos en la mesa y noto que todos siguen pendientes de lo que hace ella, entonces decido llamar la atención de todos. -¿Verdad que esta mujer es hermosa?, Observo que sus miradas siguen en ella, pero viene conmigo, se que ninguno de ustedes podrá tener siquiera a una mujer así como está, pero yo sí-. ¡Dios mío! No se de dónde saque esas palabras o el valor para decirlas, pero solo quería que no irrespetaran a una dama. Ella solo se cubre la cara mientras se sonroja por los elogios que acabo de hacer. -¡sshh! Hey Jack, no sigas- exclama ella un poco apenada. -¿Qué crees que estás haciendo? Si no habías llamado la atención lo suficiente, ahora sí. Jajajaja-. -No me importa, tú eres una dama ante todo, mereces respeto-. Solo quedo mirandome mientras termino mi frase. Viene la chica que tomara la orden a nuestra mesa -Por favor me da dos cafés con galletas de chispas de chocolate-. Al retirarse, vuelvo a concentrarme en la bailarina -Por cierto, ¿Cómo sabes mi nombre?, No nos hemos presentado-. Ella se ríe y me dice con un poco de restricción -Disculpa, estuve husmeando un poco en tu maletin, por allí pude ver tu nombre y donde trabajas, por eso llegue hasta allí a llevártelo-. Pone sus manos en su rostro. -No te preocupes, gracias por traerlo hasta acá. Lo único que te pido es que me digas el tuyo, hasta café venimos a tomar, pero aún no se tu nombre-. -Mi nombre es Cristina, mucho gusto formalmente- sonríe mientras toma su cabello y lo coloca detrás de su oreja. -Mucho gusto Cristina, ya sabes mi nombre y donde buscarme, puedes contar conmigo para lo que sea, incluso si algún cretino se quiere propasar contigo-. -Jajaja gracias Jack, eres muy lindo conmigo. Es extraño conocer a un chico tan caballero como tú en estos dias-. -Bueno, eso es gracias a la educación de mis padres, siempre nos enseñaron a respetar-. Su vista no se quita de la mía, pero para no quedar mirándola de manera incómoda, trato de no colocar la mía en ella por mucho tiempo. -Tienes unos lindos ojos- me exclama mientras toma mi rostro y lo lleva hacia ella. Quedo timido ante esta escena, frío por no saber que hacer o que pasará, -Gracias señorita-. -Mi nombre es Cristina, como te mencioné hace un momento, llamame así- -Esta bien, Cristina, tengo que disculparme contigo porque ya es hora de regresarme al juzgado- Me levanto de la silla y le doy un beso en la mejilla, cuando me doy vuelta, ella dice -Hey Jack, ¿Puedo llamarte mañana para salir a dar una vuelta por el parque?- -Si, por supuesto.- me saco una tarjeta de presentación y se la entrego en sus manos. -Nos vemos mañana- se despide ella también. Al llegar la noche, llegó a casa y veo a mi padre sentado en la mesa comiendo y mi madre tratando de mantenerlo feliz, me da mucha molestia, se que mi padre está engañando a mi madre desde hace mucho tiempo, recuerdo que una vez uno de mis colegas, me pregunto qué desde cuándo se habían divorciado ellos, que había visto a mi padre con una mujer agarrados de la mano y con un bebé de dos años. No le digo nada para que no haya un enfrentamiento, pero en este días, solo le mencioné que yo sabia lo que él estaba haciendo, y que iba todo en contrario a lo que él nos había enseñado, desde ese momento él cambio conmigo, solo me saluda, me da la bendición como todo padre, pero solo eso, no ha habido una conversa fluyente entre nosotros sin que haya incomodidad.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD