Aron ―Ay, carajo, Aron, crees que somos de plástico si nos llegan a dar uno de los otros carros nos van a partir como cristal ―gruñe mi hermano con evidente nervios. ―Necesito llegar con Izzy ―declaro mientras giro el volante para pasarme la siguiente luz roja que nos encontramos en el camino ―dime por dónde van, ahora no puedo voltear. ―Gracias a las montañas que no puedes, deja yo te digo, nos van hacer puré y ni digo de las multas que te van a llegar. ―Deja de quejarte y dime dónde está de una vez ―le grito desesperado por saber ―Que de nervios me traes, va por… ¡Oh, espera! ―¿Qué? ―Se detuvo según su celular está en el San Jorge a dos cuadras cruzando a ¡Derecha, derecha, cruza aquí! ―me grita cuando estamos ya a mitad del cruce que nos acabamos de pasar. ―Mierda ―gruño

