12

1789 Words
No tenían un procedimiento muy complicado respecto al momento en el que escogían el departamento o área al que querían unirse o pertenecer. Solo eran llevados a una oficina del departamento de logística, en el que debían registrarse con su nuevo nombre, y todos sus demás datos, así que Darat había decidido que quedaría registrada como Xian. Era el nombre que había utilizado en su primera perspectiva, ¿por qué? No estaba segura. Luego de registrarse y desayunar, Xian se dirigió al campo de entrenamiento, se había levantado a las cuatro de la mañana y debía estar en el campo a las seis, así que iba a buen tiempo. Hawa se registraría más tarde, al igual que Cai, puesto que su presencia en él área que habían escogido era más tarde. Aunque sus nombres ahora serían Danna y Urie. Una vez que salió del pasillo, se detuvo en el umbral sintiendo el frío de la mañana calar por sus huesos y era algo que le encantaba. —Sabía que te vería aquí hoy — la voz de Camila, la mujer que la había recibido el día anterior, casi la sobresaltó. —Esto es lo mío. —Ya puedo verlo — sonrío —. Estás a buena hora. —¿Emoción de novata? —Lo más seguro — rio un poco y luego dio una palmada en su espalda —. Pero más que eso creo que lo haces porque aquí está tu pasión. —Eso, o probablemente no sé vivir de otra manera. Camila asintió y observó el cielo, Xian hizo lo mismo. —Estoy ansiosa por verte en acción — continuó ella —, cuando han sido entrenados por tanto tiempo en perspectivas no necesitan mucho tiempo de entrenamiento en la realidad. —¿Por qué? —Porque las técnicas están grabadas en la mente, solo es cuestión de que aprendan a controlar su cuerpo en la realidad y mayormente ponerse en forma. —Eso es motivador. —Debería serlo — le sonrío y luego inclinó su cabeza —, vamos, deberías cambiarte para el entrenamiento. Xian la siguió a Camila por el campo, todo permanecía tranquilo con el frío aire de la mañana y la luz tenue que proporcionaba el sol. Le encantaba ese lugar. A unos cuantos metros de ella, pudo ver a un par de personas trotar, su vista se enfocó en ellos y pudo notar que se trataba del Sargento Garren y el Capitán Kang. Sintió su rostro enrojecerse de vergüenza, así que apartó la mirada de inmediato y entró a los vestidores a gran velocidad detrás de Camila. —¿Qué? ¿Qué? ¿Qué pasó? La miró con ojos más abiertos de lo normal y su pulso acelerado. —Nada, nada, no fue nada, ¿qué es lo que debo ponerme? Camila la miró extrañada un par de segundos, luego alzó las cejas a modo de rendición y continuó a un gran armario. —Por ahora te entregaré el uniforme de entrenamiento — indicó —, no es más que una camisa, una chaqueta para los momentos de frío y un pantalón, todo en n***o — explicó a medida que entregaba cada pieza. —Entendido. —Acá también tendrás tus zapatos — se agachó —, supongo que esta debe ser tu talla. Camila no tardaba demasiado buscando la ropa, probablente porque ya sabía dónde estaba cada talla. Le extendió los zapatos, mejor dicho un par de botas negras. Eran muy parecidas a las que había usado en otras ocasiones. —Eso sería todo — se colocó de pie, cerró la puerta del armario y en la puerta de este se encontraba una tableta electrónica, así que Camila empezó a escribir cosas en ella —. ¿Cuál es el nombre con el que te han registrado? —Xian — respondió rápidamente —, me dijeron que mi número de identificación sería tres mil setecientos dieciocho.  —Muy bien dicho, me gusta —respondió Camila —. En dos días deben entregarte tu placa, pero por ahora estamos listas, así que cámbiate rápidamente y sal, al capitán le gusta saludar a los nuevos reclutas antes de que empiece el entrenamiento. —¿El capitán...? —Kang, sí — colocó una mano en su hombro —. Tú flechazo. Se burló y salió riendo antes que pudiese replicar. Giró los ojos y suspiró, era solo una broma, no era nada en serio. Sin más, se cambió de ropa, con el único pensamiento en su cabeza de sentirse útil. Estaba un poco preocupada sobre su rendimiento físico, el día anterior había sido un poco torpe, le habían explicado que era por el hecho de que debía retomar la forma y su cuerpo no estaba acostumbrado a ese tipo de actividad. Quería hacerlo bien, quería demostrar su experiencia y que era capaz de convertirse en una soldado de élite. Al terminar de vestirse, volvió a sujetar la cola en su cabello y finalmente, se dirigió a la puerta, cerró los ojos, suspiró , abrió la puerta, luego sus ojos y salió. El campo ya estaba un poco más lleno y eso le produjo una sensación motivadora. —Te ves como toda una guerrera, Xian — aplaudió Camila. Ella sonrió y se colocó más derecha. —Muchas gracias, Camila. Ella pasó un brazo sobre sus hombros y la empujó para caminar. —Hoy te vas a unir a los nuevos reclutas, eres la última en unirte, ya que la inclusión de los nuevos vivientes fue desde que llegaron hasta ayer — explicó —. Ahora, ustedes serán entrenados durante tres meses, para que puedan ir con nosotros a la próxima misión. —¿Solo tres meses? —No tenemos mucho tiempo, tenemos que actuar lo más pronto posible —se detuvo a unos pasos de un grupo de reclutas sentados en el suelo, otros parados, todas personas blancas como ella —. Pero no pareces estar asustada en lo absoluto. —Estoy aquí porque quiero, y podrías pensar que temo por mi vida cuando esta es la real, pero es todo lo contrario — respondió Xian —. Estoy lista para darlo todo. Camila sonrío y asintió. —Sin duda desbordas sabiduría — miró hacia punto detrás de Xian y colocó las manos en sus hombros —. Ya es hora y ya debo retirarme, así que da lo mejor de ti, puedes hacerlo. —Gracias, Camila, te veo luego — respondió. La vio alejarse y darle la espalda. —Atención, nuevos reclutas — la voz masculina fue tan fuerte que hizo su pecho vibrar. Ella se giró de inmediato, y todos los que estaban a su alrededor también se colocaron de pie o se acomodaron frente al portador de la voz. Se trataba del líder Firas, un hombre de estatura media, sus facciones eran alargadas, como su nariz era casi puntiaguda, su rostro era largo, tenía cejas espesas y largas pestañas. Su color de piel como tostada por el sol. —En formación — ordenó haciendo que los reclutas se acomodaran en un orden que ya conocían. Xian se paró detrás del chico del que se había colocado el día anterior durante su instrucción. —Muy bien, escuchen con atención — indicó caminando frente a ellos con las manos en su espalda —. Ayer terminaron todas las instrucciones, así que a partir de hoy el entrenamiento será más fuerte y focalizado en su óptima preparación para el campo de batalla. Después de las inclusiones, al Capitán Kang le gusta darle unas palabras así que escuchen y grábense sus palabras. Xian trató de mantenerse erguida y mirar solo al frente. No tenía por qué sentirse avergonzada, después de todo, no había hecho nada incorrecto. Un par de segundos fueron suficientes para que el Capitan Kang apareciera frente a ellos, con su uniforme de batalla, expresión dura y porte seguro.  —Saluden — ordenó el entrenador y líder Firas. —Restauración — respondieron al unísono. Cruzando sus brazos frente a su rostro, juntando los torzos de las manos e inclinando la cabeza.  —Descansen — indicó y se colocaron en su posición inicial —. Para los que no me habían visto antes, soy el Capitán Kang Dong Hyun — su voz atravesó los oídos de Xian como el sonido más fuerte y claro que había escuchado jamás —, estoy a cargo del cuerpo de batalla de este lugar. Quiero agradecerles por su entrega, por decidir formar parte de uno de los equipos que pone su vida a disposición de la lucha mayor. La mayoría de ustedes están aquí porque en varias perspectivas escogieron secuencias relacionadas a la batalla, sus cerebros están capacitados con información y técnicas que les serán de ayuda para su desarrollo. El capitán Kang caminó al rededor de la formación y se detuvo justo al lado de Xian, no podía girar su rostro hacia él así que lo observó con su visión periférica y notó que esté tenía sus ojos en ella. — Tenemos una misión de riesgo mayor pautada para dentro de tres meses, así que ese ser todo el tiempo que tienen para ponerse en forma — habló y luego se movió lejos de Xian —. De acuerdo a su rendimiento y capacidad al final de esos tres meses, serán incluidos a un equipo al que aporten valor. No obstante, su entrega el día de hoy, su ofrecimiento al servicio en la línea de fuego, es lo más valioso para este cuerpo. El capitán Kang volvió a pararse frente a ellos, siento visible para Xian. No podía decir que le había dejado de impactar su apariencia, sus ojos rasgados seguían siendo lo más único que había visto y su forma de hablar sin duda le inspiraba más. —Probablemente sus nombres no transciendan, pero el cambio que se generará con su ayuda y aporte, quedará grabado en la historia. Los ojos del capitán Kang pasaron por cada recluta incluida ella, para luego mirar a un punto medio y agregar: —Gracias por su entrega. Al decir eso, se inclinó frente a ellos como lo había hecho antes el director Sarabi. Xian sintió un escalofrío en ese momento, quizás debido a lo que sabía que se enfrentaría más adelante: la muerte inminente, que solo sería retardada con un buen entrenamiento. El capitán Kang se colocó derecho, su mirada encontró la de Xian una vez más. No sintió nada especial, su corazón no se aceleró, ni percibió algún cambio, solo hubo quietud hasta el instante que él dejó de mirarla y se retiró. Si algo entendió fue el peso que él cargaba en sus hombros, pero que lo llevaba con orgullo y honor. No había nada más esperanzador que eso. 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD