13

2586 Words
Resistió el entrenamiento mejor de lo que pensó. A pesar de que el aire había escapado de sus pulmones más veces de las que recordaba, y se había mareado unas cinco veces, había llegado al final del día sin que tuvieran que colocarle oxígeno o detener su entrenamiento. —Tienes buena resistencia — La voz conocida proveniente del hombre que se agachó junto a ella la sobresaltó. —Gracias — respondió jadeante. Se trataba del Sargento Garren. No lo había visto allí desde que el Capitán Kang dio sus palabras y ambos habían salido del campo. —Una parte del entrenamiento lo hace tu cuerpo y otra parte la hace tu mente —habló tranquilo y seguro —, si le pides a tu cuerpo que rinda más, él sacará fuerzas que siempre están reservadas. Te ayuda mucho cuando piensas que eso no es todo lo que puedes dar porque recuerdas cuando en tus perspectivas eras toda una profesional. Cuando sales de una perspectiva, la información se retiene en una parte de tu cabeza, solo tienes que aprender a aplicarlo en la realidad. ¿Puedes hacer eso? —Lo haré — respondió con dificultad. El Sargento Garren sonrío, le dio una palmada en el hombro y se colocó de pie. —Entonces, párate. Xian tomó una respiración profunda, y a pesar de que todo su cuerpo dolía, atendió a la orden, poniendo su espalda recta. —Dame una vuelta más — dijo firme. Por un momento, Xian se quedó en blanco, procesando sus palabras sin estar segura de si era real o no. —¿Qué esperas? — preguntó serio — Dame una vuelta más y podrás irte a descansar. Miró a su alrededor, todos, incluido el entrenador Firas, la observaban a la expectativa e incluso con un temor en sus ojos. Habían dado todo lo que tenían en ese entrenamiento, no estaba segura de su cuerpo resistiría más. Además, era apenas el segundo día que se sometía a esfuerzo físico. —¡Eh, Xian, mírame! — chasqueó los dedos frente a sus ojos —. No dudes, eres una profesional en diferentes técnicas, ¿no es así? Enfócate, no pienses en ti misma como una recluta con cuerpo débil, piensa en ti misma como esa agente de élite que has sido. Xian escuchó atentamente sus palabras, vio la firmeza en sus ojos y sintió la seguridad que este le transmitía. Noto en ese instante, como si él le dijera que confiaba en ella, que creía en que podía hacerlo. El Sargento Garren alzó las cejas como exigiendo su respuesta. —Lo intentaré — respondió y trató de controlar su respiración. —No, no lo intentes, hazlo. Colocó su mano en la espalda de Xian y la hizo caminar. —Si dices que lo intentarás, estás diciendo que estás bien con el hecho de que puedes fallar. Se detuvo a un costado del campo. Luego colocó una mano en cada hombro de Xian, inclinándose lo suficiente para estar a su altura y verla a los ojos. —Di que lo harás, confía en tus capacidades, vuelve realidad lo que solo ha estado en tu mente. ¿Lo harás? Xian digirió las palabras y las aceptó. El Sargento Garren la había recargado de energía, como si en ese instante, le hubiese inyectado adrenalina. —Lo haré — se sintió segura. Él sonrió, asintió y rompió el contacto con ella alejándose un par de pasos. —Entonces, prepárate, porque tendrás que ir a mi ritmo — se colocó de lado, de frente al camino que empezarían a recorrer. —En mi mejor momento, usted no podría seguirme el ritmo — informó colocándose en posición para la carrera. Escuchó la risa del Sargento Garren y sonrío. Si al caso iban, Xian tenía hasta siete veces más experiencia que él, la falla estaba en que eso estaba solo en su mente y ahora debía volverlo realidad. —Muy bien, ahora concéntrate — continuó el Sargento Garren, ella cerró los ojos —. Piensa en lo que eres, no en lo que tienes. Ella era una agente de élite, una soldado perfectamente entrenada, una guerrera de corazón y una luchadora que no se daría por vencido. Era todo eso y más. Abrió los ojos observando el camino, una sonrisa se formó en su rostro, era solo una carrera, peores cosas había hecho. —Empezamos, en tres — comenzó a contar —, dos... —Uno — concluyó Xian y arrancó a correr. El comienzo no fue como esperaba, el Sargento Garren la repasó con facilidad, sus piernas se sintieron débiles, y sus pulmones se quejaban por la falta de oxígeno. Había estado entrenando todo el día. Pero no se detuvo, siguió corriendo a pesar de que sus piernas se quejaban. —Vamos, eres más que esto — se dijo a sí misma. Estaba mejor capacitada que eso. El poder estaba en su mente, su cuerpo era una herramienta que debía funcionar de acuerdo al uso que ella le daba. Había anhelado por mucho tiempo correr en su cuerpo real, que este dejara de ser débil, había deseado toda vida con ser capaz de sentir en primera persona las cosas asombrosas que solo estaban su mente. ¿En qué momento pensó que sería sencillo? En ninguno. —Soy más que esto — repitió a pesar del jadeo —. Soy más que esto. Sintió que sus piernas tomaban más fuerza con cada paso, a pesar de sus pantorrillas ardían, se exigió más y más y de un momento a otro, el ardor pasó a segundo plano, y su cuerpo empezó a ceder a sus peticiones. No estaba segura de si fue un impulso de adrenalina, pero su velocidad se incrementó. Sus brazos se movían a ambos lados de su cuerpo de forma estratégica para permitirle correr con fuerza, sus piernas la empujaban hacia adelante, haciendo que el Sargento Garren no pareciera tan lejano. Eso era solo una carrera, peores cosas había tenido que soportar, el dolor que experimentó durante su desintoxicación y rehabilitación, aunque podía darle la mano a este, había durado más, esa vuelta solo exigía de ella cinco minutos. —¡No voy a ir más lento por ti! — gritó el Sargento Garren para luego correr de espaldas y mirarla — ¡Tienes que acelerar un poco más! ¿No era yo quien te seguiría? Xian se concentró, él no podía bajar la velocidad, sino ¿cómo sabría que había subido de nivel? Le pidió más a su cuerpo y aceleró. No estaba pidiéndole más de lo que sabía que era capaz, ella era mucho más fuerte que eso. Su corazón martillaba en su pecho tan fuerte que podía vomitar. La espalda del Sargento Garren parecía más grande cada vez, era porque se estaba acercando. Cada paso le daba fuerzas para el siguiente, animándola, elevando su capacidad. Una vuelta corriendo, eso era todo, lo lograría. Alcanzó el costado del Sargento Garren, vio su perfil y luego este giró su rostro hacia ella con una sonrisa. —Un juego de niños — bromeó Xian y miró de nuevo hacia el frente. Su mente se sentía fresca, como si solo fuera el inicio del día. Pero su cuerpo no estaba en la misma sintonía. La adrenalina dejó de hacer efecto de un momento a otro. Los latidos de su corazón iban más rápido de lo que su sistema podía tolerar, sus pulmones no conseguían retener el oxígeno por el suficiente tiempo y entonces, sus piernas se detuvieron lanzándola al suelo. Su vista se nubló y su cuerpo colapsó. Xian sintió el impacto de su rostro contra el suelo. Y lo ultimó que esuchó fue un pitido ensordecedor. Sus capacidad de percibir lo que le rodeaba aumentaba y disminuía, dejándola confundida ante los hechos que tenían lugar. —Lo hiciste muy bien, Xian — había dicho el Sargento Garren. De repente sintió que su cuerpo ya no estaba en el suelo. Sus párpados se abrían y sus ojos no le ayudaban a distinguir si era el cielo nocturno lo que veía o era la oscuridad producida por su aturdimiento. Estaba mareada, su cuerpo se sentía abrumado. Su corazón no dejaba de latir desenfrenado causando que la sangre corriera por su cuerpo tan rápido que no podía tolerarlo. Sus piernas quemaban y dolían tanto y al mismo tiempo que estaban paralizadas. —Ya, aléjense — esa era la voz del entrenador Firas—. Solo necesita oxígeno. A pesar de como se sentía su cuerpo, y de que no podía procesar correctamente lo que sucedía, su mente daba la impresión de estarle ayudando a recuperar el control. No obstante, se sintió impotente e incluso frustrada. ¿Por qué su cuerpo debía ser tan débil? Ella quería dar más, sabíaque podía dar más, hacerlo mejor, tenía que hacerlo mejor, tenía que ser capaz de vivir lo que solo había visto en su cabeza, quería hacerlo, quería ser capaz, pero sus circunstancias físicas no correspondían a sus anhelos. El aire entró a sus pulmones con más facilidad. Notó que estaba acostada y tenía la mascarilla de oxígeno en su rostro. Trató de no enojarse, de mantenerse serena. Pero estaba tan abrumada y frustrada con su realidad. ¿Por que tenía que colapsar? Hubo silencio a su alrededor, se concentró en respirar lentamente. Inhalando y exhalando, recobrando el control de su cuerpo. Era ella quien debía controlar su cuerpo, no este a ella. No estuvo segura de cuánto tiempo pasó hasta que pudo abrir los ojos y ser capaz de entender lo que sucedía. A su lado derecho estaba el Sargento Garren, a sus pies se encontraba el entrenador Firas con brazos cruzados, pero con expresión tranquila. —¿Estás de vuelta a tus sentidos? — preguntó el Sargento Garren con una sonrisa como si quisiera reír. —Parcialmente — respondió Xian intentando sentarse. —Déjame ayudarte — el Sargento Garren colocó una mano en su espalda y le dio firmeza para sentarse. —¿Por qué parece que quieres reírte? — preguntó Xian también sintiendo que la situación era divertida. —No es que quiera reírme — respondió acariciando su espalda como consolándola —, es que fue muy tierno y curioso verte forzar tu cuerpo para alcanzarme. Xian giró los ojos y exhaló. —Solo quieres reírte de la manera en la que colapsé. —Es que sí fue gracioso, perdón. Ante la expresión del Sargento Garren, Xian sonrió y bajó la cabeza, este también había sonreído. —Pero ¿qué dices, Firas? Tiene un gran potencial, ¿cierto? —Aún falta ver cómo responde su cuerpo al entrenamiento — respondió el entrenador —, pero con esa determinación, podría llegar a pertenecer incluso al equipo de táctica y reconocimiento. —¿No sería mejor el equipo de extracción? — preguntó el Sargento Garren. Si mal no recordaba, él era el líder de ese equipo. —Ya lo veremos. La puerta se abrió, y visualizó al Capitán Kang entrar con ese porte autoritario que le impactaba cada vez. Xian se colocó de pie más rápido de lo que pensó que sería capaz y con la posición adecuada le saludó, juntando los torzos de sus manos delante de su rostro e inclinando la cabeza: —Restauración — el entrenador Firas y el Sargento Garren hicieron lo mismo. —Descansen — respondió el Capitán Kang casi al instante. Xian sintió su cuerpo tambalear, su cuerpo no estaba listo para un movimiento tan brusco, pero debía mostrar respeto ante el capitán. —Con ciudado, recluta — se quejó el entrenador. —¿Era necesario llevarla al limite? — el capitán Kang habló serio cruzándose de brazos. —Sí — respondió el Sargento Garren —. Estamos contra reloj, tres meses de entrenamiento para llevarlos a una misión tan arriesgada, amerita que sean llevados al limite cada día. —Buen argumento, Sargento — contestó el capitán Kang y luego miró a Xian —. ¿Estuvo usted de acuerdo con ser llevada al limite? —Sí, señor — respondió apartando la máscara de oxígeno de su rostro —. Ha sido mi decisión seguir corriendo. El Capitán Kang asintió varias veces como analizando todas sus palabras. Finalmente volvió a mirar al Sargento. —Saben que no cuestiono sus métodos, después de todo, han sido los que nos han aportado combatientes bien capacitados — continuó con su discurso —. Pero como esta es solo la tercera vez que capacitan a salidos de perspectivas, es mi deber recordarles que los esenciales tienen capacidades motoras más limitadas y no podemos arriesgar su integridad física. ¿Entendido? —Sí, señor — respondió el entrenador Firas —, seguimos trabajando en conjunto a los investigadores para dar con los mejores métodos. Al escuchar las indicaciones del Capitán Kang, Xian recordó la frustración reciente ante su cuerpo no siendo capaz de acatar las órdenes que le daba. —Con todo respeto, Capitán Kang, solicito permiso para decirle algo— habló impulsivamente colocándose de pie, queriéndose retractar al notar las cejas alzadas por sorpresa del Capitán Kang. —Permiso concedido. Xian respiró profundo y alzó su mentón intentado mostrar que no se sentía intimidada por su autoridad. —Puede que sea una mujer que ha pasado su vida encerrada en una habitación, viviendo solo a través de historias que no son la suya — empezö y sintió que ganaba coraje con cada palabra —. Pero precisamente a causa de que las cosas increíbles solo pasaban en mi cabeza, quiero ser capaz de hacerlas realidad. Suficientes límites tuve en mis años de vida hasta ahora, por favor, no coloque usted más. Si mis capacidades motoras no son tan buenas como las suyas, yo me encargaré de ver hasta dónde llegan. Pero por favor, no me limite teniendo compasión de mí por la vida que he tenido, ni siquiera cuando la ciencia lo indique. Soy yo quien tiene la última palabra de mis capacidades. Vio el rostro impactado del Capitán Kang, y percibió el silencio en la sala. —Con todo respeto — añadió un poco temblorosa. El capitán Kang asintió y entonces dijo con expresión neutra: —No creo en palabras. Demuestre que la ciencia y yo estamos equivocados. —Sí, señor. El capitán Kang asintió una vez más y se colocó en disposición de salir. —Sigan con el entrenamiento, quiero mejores resultados que los del grupo anterior. Después de todo, esta misión será más grande. Hasta luego. —Restauración — respondieron los tres al unísono. Sin decir nada más, el capitán Kang se dio la vuelta y salió de la habitación. —Eres bastante audaz — el entrenador Firas habló con tono sorprendido. —Yo diría que es más como una soñadora — le miró el Sargento Garren. Xian le sostuvo la mirada y se inclinó un poco hacia él. —Eso no me quita fuerza. —Oh, no te estoy subestimando — alzó una ceja y le dio la impresión de que se acercó un poco más a ella —, te estoy dando más valor. Xian asintió y se alejó del Sargento Garren para colocarse de pie con cuidadado. —Ya me siento mejor, ¿ha terminado mi entrenamiento? —Sí — respondió el entrenador Firas —. Ve a descansar, mañana tendremos otro entrenamiento exhaustivo. —Restauración — se despidió de ambos para luego darles la espalda y caminar hacia la puerta. —Espera — El Sargento Garren llegó a su lado en un instante —. Iré contigo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD