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2167 Words
Al salir de la oficina, la mayoría de los reclutas se habían ido y el campo estaba casi vacío, a excepción de algunas personas que aún corrían o ejercitaban, entre ellas, Xian visualizó al capitán Kang. Este tenía atada a su cuerpo una cuerda que estaba amarrada a un neumático de gran tamaño, entonces avanzaba hacia adelante arrastrando el peso. No estaba segura de si era el cabello bien corto, sus ojos rasgados o el uniforme de batalla, pero se veía como un combatiente imponente. —Vamos por aquí — le indicó el Sargento Garren dando un leve toque a su espalda —, quiero que veas algo. —Está bien — respondió mirándole y caminando a su lado. —Primero pasemos por el comedor, es importante que comas luego del entrenamiento — informó mientras tomaban un pasillo diferente al que usualmente iban. —Pero el comedor está por allá. —Sí, ese es el general —respondió sin detenerse —. El cuerpo de batalla tiene un comedor más cercano, por los entrenamientos exhaustivos, además de que se les prepara una comida diferente. ¿No se los explicó Firas más temprano? —Oh, sí — exclamó —. Lo dijo, es cierto. Él sonrió. —Definitivamente te ha golpeado el entrenamiento. —Eso, o la última vuelta llevándome al límite. —Dijiste que estuviste de acuerdo. No te quejes. —Ya, ya — le golpeó el brazo —, no me estoy quejando. Creo que es cierto lo que dices, si quiero estar al nivel que estaba en las perspectivas, en tan solo tres meses, tengo que llevarme al límite cada día. —Esa es la actitud — le golpeó el brazo —. Es aquí — señaló la puerta —. Solo tomemos la comida y vayamos a donde te mostraré, allí comeremos. —¿Estás haciendo de esto una cita, Sargento Garren? — se quejó cruzándose de brazos y bromeando. Él hizo una mueca. —No — respondió y luego cambió su expresión a una llena de picardía alzando la ceja y acercándose hacia ella—. Pero ya sabía yo que tenias esos pensamientos hacia mí, es que es inevitable, lo sé. —Si, si, si, debe ser que me derrito por ti — lo apartó con las manos —. Ya, vamos. Xian empujó la puerta entrando al comedor. —¿Cómo no hacerlo? Soy irresistible. —E irritante — se quejó de forma juguetona. El comedor no era muy diferente al general, este era un poco más pequeño, y todos los presentes utilizaban uniforme n***o. Algunos eran esenciales novatos, otros que ya eran combatientes experimentados, otras eran personas nativas de ese lugar puesto que tenían diferentes estilos. Unos hablaban animados, otros estaban más tranquilos solo comiendo, pero se percibía como un ambiente agradable y animado. Se difirigieron a la fila, solo había un par de personas delante de ellos, los cuales eran esenciales con los que Xian acababa de entrenar. —Hey, ¿ya estás mejor? — preguntó una chica al notarla — Te golpeó esa última vuelta. —Sí, ya decía yo que habías resistido el entrenamiento con facilidad — dijo otro chico. A simple vista, los tres podían parecer familiares, con ese cabello blanco, ojos índigo, piel pálida y contextura delgada. —Sí, estoy bien —Respondió Xian —. La verdad es que el entrenamiento me golpeó tan fuerte como a ustedes — dijo al recordar que ambos tuvieron que ponerle oxígeno antes que a ella —, lo que sucede es que resistí un poco más. —Los observé durante el entrenamiento — se incluyó el Sargento Garren —, ustedes también se llevaron al limite. —Sargento Garren — se sorprendió el chico y dejaron las bandejas a un lado a punto de saludar. —Ya, ya, no hagan eso, descansen — les interrumpió —. Coman muy bien y pónganse en forma, ¿de acuerdo? Seguro también vivieron como soldados, así que tienen el conocimiento en la mente. —Yo fui espía la mayoría de las veces — indicó la chica —, pero nunca había tenido que entrenar de verdad, normalmente las habilidades te son dadas con el personaje de la secuencia que escojas. —Eso es cierto, esto es muy nuevo — indicó el chico mientras le servían la comida. —Sea como sea, hay técnicas de pelea que se quedan archivadas en su mente, como un efecto colateral — explicó el Sargento Garren. Xian observó la mezcla que colocaron en su plato, la verdad se veía bastante apetitosa, miró a la señora frente a ella e inclinó la cabeza para agradecerle, pero no fue capaz de visualizar su rostro a la perfección. —Vamos, Xian — le llamó el Sargento Garren. —Hasta luego — se despidió Xian. —Hasta luego — le respondieron caminando a una mesa. Salieron del comedor y cuando se encontraron en el pasillo Xian habló: —Me ha estado pasando algo raro. —¿Raro? ¿Como qué? Xian cruzó en la esquina que el Sargento Garren cruzó y se encontró con el suelo comenzaba a tomar inclinación, frente a ella vio que esta iba en aumento. —Hay momentos en los que no puedo ver bien el rostro de las personas. —Oh, eso — el Sargento Garren se notaba relajado —, es parte de algunos efectos secundarios que te corresponden como esencial, no les des mucha importancia, los irás superando. —¿Hay más? —Nada de qué preocuparse, pero si quieres puede ir al departamento de Salud — el rostro del Sargento Garren se notó más animado —. Rápido, ven. Lo vio acercarse a una escalera pegada a la pared, no era demasiado alta y conducía a un agujero en el techo. Él subió primero, tenía la agilidad para hacerlo aún con la bandeja de comida en su mano. Pero Xian no estaba completamente segura de poder hacerlo, considerando que estaba agotada. Una vez arriba, el Sargento Garren extendió su mano. —Dame la bandeja — indicó y ella se la dio. De esa manera sí podría. Escaló con cuidado, lentitud y paciencia, como forzando su cuerpo con delicadeza. Finalmente, llegó hasta arriba. —Con cuidado — la ayudó el Sargento Garren y salió a través del agujero. Al quedar de pie, pudo observar lo que había a su alrededor. —¿Qué es esto? — preguntó abismada avanzando un par de pasos. —Es una parte de la ciudad que no está habitada, la ultilizamos para entrenamientos de táctica — respondió sentándose al borde de la pasarela. La estructura se veía como si fuera un gran círculo, el centro era hueco, y a los aldedores habían pasillos y pasarelas. Más allá se notaban que habían pisos amplios. Era impactante a la vista, no tanto porque fuera todo de roca, sino por la forma que estas se iluminaban a causa de la luz de las estrellas. —Es impresionante. —Lo es — concordó —. Ven, siéntate, debes comer. Xian se sentó dejando caer sus piernas en el borde como lo había hecho el Sargento Garren. Tomó su plato de comida y empezó a comer sin dejar de observar el lugar. —Te lo muestro para que vayas archivando en tu memoria cada espacio útil para ti — explicó para luego tomar un bocado de comida. —¿Lo dices porque aquí también voy a entrenar? Pero, ¿no se supone que se nos mostrará más adelante? —Sí, pero debo mostrarte diferentes caminos. Debido a que estás siendo preparada como combatiente, necesitas conocer lo máximo posible la arquitectura de nuestra base, por diferentes razones, para que puedas entrenar más adelante por tu cuenta sin depender de nadie, por si se presenta algún riesgo y debemos evacuar la ciudad — alzó los hombros —. Por cualquier situación, para ser una combatiente efectiva, necesitas saber lo más que puedas, así, sea cual sea el puesto que vayas a ocupar, estarás bien informada y entrenada para aportar tácticas y demás. Xian rio un poco. —En parte suena como una excusa para traerme aquí y en parte parece que lo dices en serio. Él colocó una mano en su pecho haciéndose el ofendido. —Yo siempre hablo en serio, Xian. —Sí, sí, como sea — respondió para ella tomar un bocado de la comida. —Verás, Xian, también quería hablarte de algo — su tono fue más serio. —Me asustas — se giró un poco hacia él. El Sargento Garren negó con la cabeza y movió ligeramente su mano. —No hay nada de qué asustarse — aclaró —. Es simplemente que viendo tu determinación a formar parte del cuerpo de batalla, hay algo que debes saber. —Te escucho. El Sargento Garren se giró más hacia ella para verla de frente y se colocó más derecho, aportando más seriedad al asunto. —Sé que eres consciente de que este no será un camino fácil — comenzó su discurso —. Sé que tienes muy en claro que debes dar todo de ti y esforzarte para físicamente estar al nivel de los demás combatientes, pero tienes que ver mucho más allá de eso. Debes recordar que hay un panorama completo que no puedes dar por sentado y eso es nuestra misión y objetivo, que es mucho más grande que tú y yo. Siempre has querido luchar por los ideales correctos y te expliqué que no hay ideal correcto, que... —Debo encontrar la verdad y seguirla. —Así es — su expresión fue orgullosa —. Pero el caso es que la verdad puede doler y no por la verdad en sí, sino por las mentiras que te han dicho. Sin embargo, la realidad tiene formas de golpearte y dejarte sin fuerzas para defenderte. Lo habrás notado en el hecho de que tu cuerpo no está al nivel que quisieras para pelear, por ejemplo, tienes más energía acumulada de la que tú cuerpo puede desprender y eso podría causarte agotamiento. El punto está en que solo podrás superar ese golpe, y cualquiera que venga más adelante, siendo consciente de que cada situación, cada paso, tiene un motivo, tiene un objetivo que cumplir, y no puedes dejarte nublar por resentimientos o darle paso a la confusión. —Pues tienes que ser un poco más claro, siento que estás hablando en parábolas. —Todo lo que se te enseñe aquí, debes grabarlo en tu mente y en tu corazón para que puedas resistir a los ataques que vengan a ti — continuó su explicación —. Eres una combatiente, vas a luchar en contra de alguien, tenemos un enemigo, y este va a buscar las maneras de meterse en nuestro ejército, buscando debilitarnos en conjunto o uno a uno y es así donde necesitamos que seas fuerte. Tu entrenamiento no es solo físico, es mental y emocional, y muchas ocasiones, ameritará mucha fe. Xian dejó el plato de comida a un lado, analizó sus palabras, respiró profundo y entonces habló: —¿Me estás preparando por si en algún momento me toman de prisionera o algo así? —Sí. Y por si en algún momento las circunstancias se vuelven tan confusas para ti que dudes de nosotros o de ti misma — la firmeza en su voz hacia que un escalofrío recorriera la espalda de Xian, se escuchaba más como una premonición que como una probabilidad —. Te digo todo esto porque no sé cómo puedan desarrollarse las cosas, solo sé que esta es una verdadera guerra, Xian. No es una perspectiva más, esto es diferente. Estás siendo entrenada porque eras una esencial, una persona que podía ser rescata porque era consciente de que estaba viviendo en mentiras y anhelaba más que eso. Estás aquí porque pudimos ver en ti que querías más que tus circunstancias, no porque queríaos reclutarte para nuestra causa. —Lo entiendo — intentó calmarlo al notar lo preocupado que estaba por ella—. Sargento Garren, decidí unirme a este cuerpo de batalla, decidí aceptarlos por mi cuenta. Sí, es cierto que tengo un gusto por las situaciones de riesgo, pero no lo he tomado tan a la ligera como cree. Quiero que más personas puedan dejar de creer que viven cuando en realidad están muertos, quiero que sepan lo que es vida de verdad. Y sé que nos enfrentamos a un enemigo fuerte, después de todo, tienen bajo su dominio a cientos de personas, pero, sea lo que sea que acarree esta batalla, voy a librarla, porque no podría vivir de otra manera sabiendo la verdad. El Sargento Garren sonrió y asintió. —Entonces recuerda esto, Darat — colocó una mano en su hombro y la miró directo a los ojos —: este entrenamiento forma parte de tu nueva realidad, hazlo tuyo y prepárate para ser fuerte más adelante. No dejes que nadie más entre en tu mente, ahora conoces la verdad. Síguela. 
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