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2013 Words
Dos semanas pasaron para que su entrenamiento pasara a otro nivel y esa cantidad de tiempo le había tomado al Capitán Kang terminar su recuperación satisfactoriamente. Aunque el Capitán Kang no era importante. No. No lo era. Durante esas dos semanas se había enfocado en su entrenamiento tal como le había prometido al Sargento Garren. No le había dado fuerza a su descubriendo respecto al Capitán Kang porque no era importante para ella. No lo era. El día tan esperado de su primero simulacro de la misión de alto impacto había llegado, así que temprano durante la instrucción, había sido la primera vez que había visto al Capitán Kang desde que el Sargento Garren la llevó a su habitación en el hospital. Verlo de pie, fuerte y listo para continuar haciendo aquello que le apasionaba, llenaba de alegría a Xian y la motivaba. Cuando alguien encontraba su pasión, aquello a lo que quería dedicarse, y no podía hacerlo, podía ser tan doloroso como perder la capacidad de caminar. Xian compadecía al Capitán Kang, en el aspecto de estar acostado en cama, sin ser capaz de hacer todo aquello que quería, después de todo, fue la forma en l que ella estuvo viviendo durante toda su vida. Así que cuando se enteró de que la lesión del Capitán Kang no había sido mortal, pero sí lo bastante grave como para dejarle incapacitado por semanas, se preocupó demasiado. Así que verle de nuevo en el campo de entrenamiento depositaba felicidad y energía en el cuerpo de Xian. Estaba contenta de verle a la distancia. Pero hasta allí llegaba el pensamiento. Al menos se regañó a sí misma y se sacó de ese camino, enfocándose en el por qué estaba allí, y eso era ser una combatiente eficaz. No era una adolescente con hormonas alborotadas, ni estaba en una secuencia romántica. Se trajo a la realidad, dejando de lado sus pensamientos y concentrándose en que estaban en la zona inhabilitada llevando a cabo su primer simulacro de la misión de alto impacto. Xian estaba oculta detrás de una columna, metros más allá se encontraba uno de sus compañeros y más allá, el Sargento Garren. Escuchaban los disparos de las balas falsas que eran generados por el equipo de tactica abriéndoles paso a ellos. —¡Avancen! — se escuchó la voz de la líder Alice. Sin dudar, Xian se levantó, al igual sus compañeros y corrieron pasando junto a los del equipo táctico. Tenían que correr un kilómetro pero en subida para llegar hasta la base de control de donde tenían que extraer una computadora con información, y colocarían dispositivos de bombas que explotarían luego de haber regresado. Se suponía que una vez que ellos avanzaran, el equipo de tactica debía regresar, así cuando ellos salieran verificarían si no quedaba alguno atrás para llevarlo consigo. En el camino de subida, aparecieron algunos combatientes pero estaban haciendo el papel de robots de defensa de los del orden. —¡Ocultense! — gritó el Sargento. Ella se refugió detrás de una pared y visualizó al Sargento Garren hacer lo mismo pero detrás de una pared al lado opuesto. Tenían que avanzar, observó su reloj y el tiempo corría agotándose. Miró a su compañero y este le dijo: —Recuerda que tenemos que cuidar del Sargento. Tiene que salir vivo de aquí. —Tenías que haber saltado para su lado, no para este — le reprochó. —Voy a cubrirte, tu corre hacia él y luego le abres paso para que suba al cuarto de control. —Bien, a la cuenta de tres — respondió y se preparó —. Uno, dos, tres. Y corrió a toda velocidad. El Sargento Garren la observó y empezó a disparar también cubriéndola. —Cuidado, cuidado — indicó él cuando ella lllegó a su lado —. ¿Todo en orden? —Sí, señor — respondió observando su arma y recargándola —. Ahora le toca a usted llegar a salvo a la sala de control, Black y yo le abriremos paso. Lo vio recargar su arma también. —Bien dicho. ¿Lista? Xian giró hacia Black, quien estaba en el otro extremo, este le hizo una seña. —Listos, señor — respondió al fin sacando una granada de humo de uno de los bolsillos de su pantalón —. Quedese atrás y espere nuestra señal. Ella se posicionó al igual que Black, al ponerse de acuerdo, lanzaron las granadas y salieron disparando. Le dieron objetivamente a sus enemigos y los dejaron fuera de combate. —¡Sargento! — gritó Black. Este corrió por el pasillo y ellos lo siguieron. Lograron llegar al cuarto de control con éxito, el Sargento Garren se movilizó para cumplir su parte de la misión, ellos esperaron atentamente. Sentía su corazón bombear la sangre a su cuerpo a más velocidad de la que era esperada al correr y estar en combate, y dedujo que no era que estuviera latiendo más rápido, ni tampoco era la adrenalina. Era un extraño presentimiento. —La tengo —indicó el Sargento Garren a través de su comunicador saliendo del cuarto —. He colocado el dispositivo. —¿Nos retiramos ahora, Sargento? — indicó Black. —Sí, retirada. Xian estaba concentrada en todos los sonidos y movimientos, fue por eso que notó que algo no estaba del todo bien. —Un momento — los detuvo. Xian avanzó por el camino por el que se supone que regresarían. Y pudo observar lo que estaba fuera de lugar. Los que correspondían al bando contrario cruzaron el pasillo en otra dirección llevando consigo al Capitán Kang. Algo había salido mal porque eso no debía haber ocurrido. Xian se devolvió con el Sargento Garren y Black. —Escoltalo tu, algo salió mal con el equipo táctico porque se han llevado al Capitán Kang. —Xian, esa no es tu función — respondió Black. —Tienes que regresar conmigo, debes quedarte de mi lado y cumplir con tu posición — ordenó el Sargento. —Sí, señor — respondió seriamente —. Pero el Capitán Kang es esencial para los siguientes pasos de nuestra organización, no podemos dejar que lo capturen. —Bien visto, es unen argumento — indicó el Sargento Garren —, pero de cuidarlo a él ya están encargados otros combatientes, tu única misión es regresar conmigo y esta computadora. No hay argumentos válidos en este momento, solo acatar órdenes. Pero precisamente habían logrado capturar al Capitán Kang porque algo había sucedido con el equipo táctico. —Lo siento, Señor. Fue todo lo que respondió para salir corriendo en la dirección por donde se llevaron al Capitán. —¡Xian! — escuchó al Sargento Garren gritar pero no le importó. Si esa situación fuese real, el Sargento debía más bien haberle dado la orden de ir orden le Capitán Kang. Él era de los más importantes para la organización, era de los más esenciales en cuanto a estrategias y tácticas, no podían perderlo. Además, tenía demasiada información, tampoco podían dejarlo capturar con vida. Xian avanzó por el pasillo por el que había visto desaparecer al Capitán Kang y encontró con que estaba peleando cuerpo a cuerpo con el bando enemigo. Sin pensarlo mucho tiempo, Xian disparó, no dos ni tres, sino cuatro veces limpiamente, derribando a los opresores del Capitán Kang. Este dejó inconsciente al que estaba peleando con él y lo acostó en el suelo. Su mirada se encontró con la de ella, casi corrió a su lado mientras le preguntaba: —¿Está bien, Capitán Kang? Este la observó con ceño fruncido y expresión dura. —Deje de preguntar eso — se quejó —. ¿Qué está haciendo aquí, combatiente Xian? —He visto que algo salió mal con su equipo y que lo traían hasta aquí y... Él alzó una mano interrumpiéndola. —No, ¿qué es lo que has hecho? Luego de esa pregunta enojada, el capitán Kang salió apresurado de la habitación. Sintiendo que su cuerpo entero ardía, Xian le siguió hasta el patio central. Cuando estaban llegando, todas las luces se encendieron en rojo y la alarma comenzó a sonar. El simulacro había acabado. —Informando falla de misión — habló una voz femenina a través de los parlantes —, el Sargento Garren ha caído en batalla sin lograr extracción de la máquina de información. En ese momento, el Sargento Garren salió lleno de pintura verde fluorescente de pies a cabeza, detrás de este Black, y a sus lados se empezaron a levantar los combatientes caídos, y otros más llenaron la sala. —¿Qué hiciste, Xian? — volvió a quejarse el Capitan Lang girándose hacia ella. —Señor, vi que su equipo había caído y yo solo pensé que no podíamos dejarlo capturar... —Esa no era tu misión, combatiente — regañó fuerte y audible para todos a causa del eco, pero sin alzar la voz y gritarle —. Tu única misión era ser respaldo del Sargento Garren, tenías que priorizar la vida y éxito del Sargento Garren sobre la mía, eso fue lo que se te indicó y la misión que se te asignó — el capitán se giró hacia el Sargento —. Me dijiste que la querías a tu lado porque era de las mejores, pero eso no sirve de nada con insubordinación. —Lo siento, Capitán Kang, no esperaba que actuara de esta manera — habló suavemente. El capitán Kang colocó las manos en sus caderas, suspiró pesadamente y volvió a observar a Xian. —Esto no es una perspectiva, combatiente Xian, no tiene que verlo como una historia más, porque esta es la realidad, no necesita ser la heroina de nadie, necesita cumplir su función de la mejor manera posible. Y su función en esta batalla era quedarse junto al Sargento Garren, él debe ser su prioridad, e lo que le hemos indicado aquí, y si no puede cumplir con su misión asignada, ¿dónde queda todo su entrenamiento real y ficticio? La forma en la que el Capitán Kang le estaba llamando la atención le indicaba que él no estaba enojado, en cambio estaba decepcionado y eso le parecía mucho peor. —En una misión de alto riesgo cómo esta requerimos obediencia y disciplina por una razón, y esa razón es que nos ha tomado meses de organización y necesitamos que cada uno de ustedes se mueva de acuerdo a lo asignado. Xian sentía su pecho presionado. El aire le faltaba, no solo por cansancio, sino por la forma en la que los ojos rasgados le estaban mirando: llenos de decepción. —Sargento Garren — se giró dándole la espalda a Xian —, como penitencia, su equipo tendrá que limpiar y re organizar toda la zona inhabilitada, y usted tendrá que pensar bien si quiere a esta joven a su lado para el combate real. —Sí, señor — fue todo lo que respondió. El capitán Kang se giró de nuevo hacia ella, la miró a los ojos, y lo que agregó fue una patada a la boca de su estómago: —Esperaba más eficacia de una esencial que estaba tan decidida a vivir en la realidad. Él se alejó un par de pasos y entonces ordenó con voz fuerte: —Todos los equipos, exceptuando el equipo de extracción, pueden retirarse. —Restauración — respondieron a una voz, incluida ella. Vio al Capitán Kang alejarse sin volverle a dar una mirada. Su espalda ancha y caminar firme le produjeron un salto en el pecho. Lo había decepcionado. Seguía observándolo retirarse para cuando el Sargento Garren se paró frente a ella y colocó una mano en su hombro. —Está bien, Xian, ya pasó. —Lo siento — respondió aún sin poder apartar su mirada del Capitán Kang —. Me esforzaré más. —Lo sé, por ahora, vamos a limpiar. Ella asintió. —Xian — le llamó el Sargento Garren —. ¡Xian! —¿Señor? — se colocó firme y le miró. —Nada — hizo una mueca con los labios —. Solo sé fuerte. 
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