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2018 Words
Había cosas de las que creía que nunca estaría segura entre ellas, si algún día se sentiría viva. Estaba en la realidad, cada día se despertaba, movía sus brazos y piernas, admiraba sus manos y su capacidad de caminar y desplazarse. Pero, ¿estaba viviendo bien? ¿Por qué aún sentía como si le faltara algo más? ¿Por qué a pesar de estar respirando cada día, con tanta salud y fuerza no se sentía plena? ¿Qué era lo que no estaba encajando? Quizás solo tenía muchas cosas que descubrir aún, después de todo, apenas tenía meses viviendo en la realidad, y con todo y eso, no había experimentado más que el dolor de dejar los viejos hábitos atrás, y el exhaustivo entrenamiento. No obstante, estaba agradecida, le llenaba de felicidad ser capaz de hacer todas las cosas que ahora podía hacer, de mover su cuerpo a voluntad y libremente. Estaba agradecida y contenta con eso... solo era un sentimiento más arraigado en su corazón, había algo más que quería y esperaba encontrar, no estaba completamente segura de qué era, o quizás sí pero no estaba lista para reconocerlo. Sea como fuese, no podía darle muchas vueltas, sus días estaban ocupados y cargados de entrenamiento físico y mental, ciertamente era algo que agradecía, de esa manera no se dejaba consumir por pensamientos que hicieran su corazón doler. Los simulacros de la misión de alto riesgo habían sido siete en total, unos días le parecía agotador, otros divertido, otros neutros; cada equipo cometió errores al menos una vez llevando a la misión al fallo, pero también tuvieron éxito, a partir del segundo día de simulacro, se decidió aumentar a dos simulaciones, una en la mañana y otra en la noche, probablemente porque se dieron cuenta de que necesitaban más práctica. Desde el segundo simulacro, cuando tuvieron éxito por primera vez, Xian decidió mantenerse lo más alejada posible del Capitán Kang, si sabía que él estaría en el comedor, entonces no iba allí, incluso no había regresado al auditorio a escuchar música por miedo a encontrarle allí. La verdad es que la idea le había funcionado muy bien hasta el momento, solo le veía durante los entrenamientos de la misión de alto riesgo y e incluso evitaba mirarle si era posible. Se sentía orgullosa de sí misma por ello, pero con un pesar en su pecho que aún luchaba por sacar. Como no podía controlar sus emociones al cien por ciento, cuando escuchaba la voz del Capitán Kang su corazón latía más rápido, justo como estaba por hacer en ese momento cuando la líder Alice le dio la palabra al Capitán Kang y este empezó la explicación: —Buenos días, Combatientes, gracias por su entrega. —Restauración — respondieron llevando los brazos frente al rostro, cruzándolos de manera que los torsos de sus manos chocaran, inclinando la cabeza y finalmente volviendo a la posición inicial. —Nadie les dijo en ningún momento que este camino sería fácil...— comenzó su discurso respectivo. Era la tercera hora pasada la media noche y ya estaban en formación, con todo el equipamiento necesario. El día anterior, luego del último simulacro, les habían indicado que tendrían dos semanas de entrenamiento extremo en el exterior. Una semana saldrían dos grupos y la siguiente los otros dos. Al equipo de tactica y reconocimiento le tocaba primero junto al de extracción. —...Sé que este entrenamiento será difícil y complicado, al igual que todo el que ya han pasado, pero han llegado a este punto, han sido capaces de llegar hasta aquí, un punto lejos del que no vale la pena regresar — continuó alentador —. Quisiera que fuese mas fácil, pero no puedo simplificarlo, tienen que vivir las circunstancias por ustedes mismos y aprender a llevarlas por su cuenta. Sin embargo, no los dejaremos solos, estaremos con ustedes en todo momento. Xian no supo si esa frase la animaba o no, agradecía que se mantuviera cerca, pero al mismo tiempo quería que estuviera lejos, no estaba para ese tipo de confusiones. —Viajaremos a pie por tres días hasta la estación de refugio más cercana y luego regresaremos, tendrán un descanso de un día y tendrán un entrenamiento final por una semana respecto a los planes de retirada — explicó claramente —. Recuerden sus clases de estrategia, recuerden todo su entrenamiento porque van a tener que aplicarlo. Necesitamos que se mantengan despiertos porque no sólo nos estaremos ocultando de los drones, sino que debemos mantenerlos a salvo de los animales. El capitán Kang caminó hasta el punto más alto del pasillo, que era justo frente a la puerta, observó a todos los presentes como buscando en sus rostros y añadió: —Esto es peligro real, combatientes. Así que aquí, en este momento, les daremos una oportunidad. Xian se sintió intrigada y al mismo tiempo, un escalofrío recorrió su espalda. —Esta es la penultima fase de su entrenamiento, y necesitamos solo combatientes que estén en el cuerpo de batalla por decisión propia, con la determinación que la guerra precisa. En este momento solo podemos quedar con personas con pacto de inmolación. Personas dispuestas a morir si llegaba la hora. Lo comprendía y sabía que tenían toda la razón al hacer la solicitud. Un verdadero luchador estaba dispuesto a perderlo todo porque sabía que la perdida de mayor peso, era la de la batalla que libraba. Xian no dudó ni un instante, sabía cuál era la verdad, y no importaban los riesgos, su único miedo era no vivir luchando por aquello en lo que creía, por la única verdad. —No serán juzgados — agregó el Capitán Kang —. Por favor, salgan de la formación aquellos que quieran retroceder ahora, porque ya no habrá otra oportunidad. El silencio en la sala fue espectral. Xian sintió un temor recorrer su cuerpo y no pudo evitar que sus ojos recorrieran el lugar. Hubo quietud total, el corazón de Xian se aceleró aún más, ¿alguien retrocedería? —Les daremos solo diez segundos — anunció el capitán Kang, Xian pudo notar la preocupación en su voz —. Diez, nueve, ocho... Comenzó la cuenta regresiva. Nadie se movía. —...Siete, seis... ¿Debería retroceder? ¡No! ¿Para qué? Estaba hecha para eso, no volvería atrás. —...cinco, cuatro... Una persona al inicio de su fila rompió la formación retirándose. Xian lo observó, se trataba de un nativo que había visto entrenar muy fuerte con antelación. Su corazón se comprimió. —...tres... Una chica nativa y dos esenciales rompieron la formación en tres puntos distintos, uno de los esenciales había sido... —Marcus — salió de sus labios como un susurro inhaudible. Él era un gran compañero, confiaba en él, había entrenado junto a él, la había hecho reír y la había animado para llegara a su limite. Había desertado. Se sintió abandonada en ese instante. Pero aunque le haya dolido, lo entendía, no lo juzgaba. —Dos... Cuarto nativos salieron. —Uno. Dos esenciales y tres nativos terminaron de romper la formación. En total, trece personas desertaron. —Comprendemos su decisión, gracias por haber llegado hasta aquí — indicó el Capitán Kang con tono suave —. Pueden regresar al Campo de batalla y entregar uniforme y regresar su placa. Los que habían decidido retirarse, salieron de la habitación acompañados de dos guías que Xian no había notado hasta el momento. Sus espacios vacíos se notaron visiblemente, pero también tendrían un impacto en los diferentes equipos de los que eran parte. Por ejemplo, Marcus haría falta para cubrirle la espalda. —Ustedes son los que avanzan en esta penúltima fase de entrenamiento — habló ahora con más fuerza —. Gracias por su entrega. El capitán Kang se inclinó hacia ellos, así que respondieron a gran voz, tan fuerte que retumbó en su pecho, como si todos estuvieran afirmando su decisión: —¡Restauración! Él se colocó derecho y ordenó: —El entrenamiento en exterior inicia, ahora. La luz blanca encima de la compuerta cambió a verde, indicando que era momento de salir. —Cubran sus rostros. Como si fuese una coreografía bien practicada, todos colocaron la capucha sobre su cabeza y luego cubrieron sus rostros. –Prepárense, estén atentos. Ella al igual que otros combatientes tomaron sus armas en mano, cualquier cosa podría suceder en el momento en el que las compuertas fuese abiertas. —Avancen detrás de su líder. Las compuertas se abrieron y el viento golpeó la piel de Xian con más fuerza de la que esperó, un frío viento que se coló en la entrada y llegó hasta ella incluso cuando se encontraba entre los últimos. El capitan Kang fue el primero en adentrarse a la pesa oscuridad provocada por el cielo nocturno. Detrás de él caminó la líder Alice y su formación la siguió. Xian esperó atentamente hasta que el Sargento Garren caminó frente a las compuertas. Los lideres tenían tres combatientes como su apoyo principal, los cuales estaban ubicados uno al lado derecho de la formación, otro al lado izquierdo y uno detrás, mientras que ellos iban al frente. El líder junto a sus tres apoyos, eran los únicos que tenían cintas reflectivas en su espalda, pecho, brazos y piernas, ya que ellos cumplían con la función de guiar y cuidar al grupo. El Sargento Garren caminó delante de ella, dandole una mirada segura, como si le dijera que todo estaría bien y ella le creía. Xian se encontraba en la primera línea de la formación. Observó al Sargento Garren darle la espalda, esperar unos segundos y finalmente alzar su mano dando la orden de avanzar. Entre ellos habían combatientes experimentados, aquellos que incluso habían estado en la misión de rescate meses atrás. Así que no eran un grupo débil, los nuevos aprenderían y los anteriores reforzarían sus conocimientos. El suelo fue una de las primeras cosas que Xian notó que eran diferentes a lo que antes había experimentado. Luego, el cielo nocturno estaba lleno de estrellas, era tan asombroso que Xian se tuvo que obligar a sí misma a dejar de observarlo y concentrarse en seguir al Sargento Garren. Pronto se adentraron entre arbustos y se vieron rodeados de árboles de gran tamaño. ¿Era posible que los árboles fuesen tan grandes? Escuchó los sonidos de la naturaleza, entre ruidos de animales y el fuerte viento que soplaba en su contra, que la hacia tener que aplicar más esfuerzo al momento de avanzar. Salían de noche porque era el mejor momento para pasar desapercibidos para los animales salvajes que rodeaban el hormiguero, además de que podían ocultarse mejor de drones en con la oscuridad de la noche. Aunque estaban en una zona segura y no se verían expuestos a ellos por unos cuantos kilómetros, no podían arriesgarse. A Xian le impresionaba cada día la gran organización que tenía ese ejército, sin duda venía siendo preparado por años, equipados de la mejor manera y pensando muy bien sus movimientos. Quizás seguía siendo una lucha injusta, después de todo, ellos formaban solo una pequeña parte de la humanidad respecto a todos aquellos que aún seguían atrapados en perspectivas, pero con movimientos precisos, podrían delimitar a su enemigo. El equipo de tactica y reconocimiento estaba aproximadamente a diez metros de distancia a su izquierda. Mientras que el capitán Kang se encontraba en un punto medio de ambos equipos pero con quince metros más de separación. Xian continuó avanzando sintiendo el peso del equipamiento en su espalda, el frío queriendo atravesar su chaqueta térmica, y los extraños sonidos del ambiente, pensando únicamente en todo lo que debía aprender de sus líderes y guías. Prestaba atención a cada mínimo movimiento y trataba de entender la razón tras ellos. Quería absorber el máximo conocimiento posible, después de todo, para eso estaba allí. Lograría convertirse en una combatiente eficiente, sería de las que acabaría todo el entrenamiento y cumpliría con la misión. Estaba determinada. Y una vez que pensaba de esa manera, no había nada ni nada que pudiera hacerla retroceder. Ni siquiera el extraño insecto gordo y volador que pasó delante de sus ojos. 
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