Al llegar a su dormitorio en la sección de combatientes, Darat aún luchaba por dejar por fuera las ideas que querían tomar su cabeza e involucrar su corazón. Es que ni siquiera le encontraba sentido. Al entrar a su habitación, con pijama puesta, encontró que sus tres compañeras estaban sentadas en el medio de la habitación conversando animadamente. Una de ellas era nativa, mientras que las otras dos eran esenciales como Darat. —Es que es imposible no quedar flechada por ese físico de combatiente —una de las esenciales, se lanzó hacia atrás de manera dramática. Las otras rieron. —Eres la única de nosotras encantada por el Capitán Kang — le empujó la nativa. Eso incomodó un poco a Darat, sin embargo, solo le recordaba que toda esa fascinación era a causa de lo que les habían most

