capitulo 20

829 Words
Balthazar [1] Es imposible. Sin embargo, la forma en que fue concebido también es algo que parece imposible, pero que de todas formas sucedió. Es posible, ya que estoy embarazada. Decirlo hace que algo haga clic en mi cabeza. Es real, tendré un hijo. Un pequeño niño o niña que será mío. No será de alguien más, no será un bebe ajeno, sino mío. Sin poder evitarlo, las lágrimas se agrupan en mis ojos al por fin caer en cuenta de la seriedad de la situación y entender que en serio estoy embarazada de un ex fantasma. No, de un demonio. — Oh, Dios. Tendré un hijo de un demonio — me alarmo y busco salir de su agarre, pero no lo permite. —Shh, Valerie, tranquila — gruñe y vuelve a girarnos, empezando a moverse dentro y fuera de mí. Lo hace a propósito, pero no puedo detenerlo, porque se sienten tan bien. Sus manos suben las mías sobre mi cabeza y gimo cuando profundiza las penetraciones —. Respira, nena — ordena y me folla lentamente. Mis paredes sensibles lo toman y lo aprietan hasta hacerlo gemir. Me arqueo debajo de su cuerpo y gimo cuando me toma la boca y su húmeda lengua lame la mía. Su malvada distracción, me hace llegar al orgasmo vergonzosamente rápido, dejándome noqueada entre sus brazos. —Duerme, nena. No volveré a dejarlos — gime ronco y se viene. Pero no puedo gratificarme al verlo o sentirlo, porque el sueño me lleva. ** Horas luego, entreabro mis ojos con pesadez y me encuentro con la habitación iluminada por la luz del sol, que entra por los ventanales a los costados de la cama. Un intenso calor irradia en mi espalda desnuda y sobre mi cintura. Bajo a ver, encontrándome con el brazo musculoso y pesado de Balthazar. El alivio de verlo allí es indescriptible. No se ha ido, sino que esta vez me aprieta a su cuerpo con firmeza. Su pecho se expande en lentas respiraciones contra mi espalda y su aliento caliente choca contra uno de mis hombros, erizando la piel de esa zona y dándome a entender que aún se encuentra durmiendo. Esto es extrañamente agradable. Y me habría quedado acurrucada entre sus brazos por un tiempo más, si no fuera por el sofocante calor que su cuerpo desprende y por las intensas ganas de ir al baño que me embargan y que no puedo evadir. Intentando no despertarlo, llevo mis dedos hacia su brazo para intentar retirar su agarre. Pero, los vellos de esa zona se erizan cuando lo toco y un gruñido proveniente de Balthazar resuena detrás de mí, Al instante, su agarre se intensifica a mi alrededor y su cuerpo se mueva a mi espalda, acercando sus labios a mi hombro y dejando un suave beso allí. —¿Intentado huir tan pronto, nena? — las palabras roncas de Balthazar me hacen estremecer cuando su cálido aliento impacta contra la piel de mi cuello y oreja. Me giro en sus brazos y le dedico una mirada incómoda. Después de todo, puede que Balthazar y yo hayamos follado algunas veces, pero eso no quiere decir que no seamos unos extraños. Ni siquiera sé algo tan simple como su apellido y solo puedo suponer cuál es. Somos completamente extraños el uno para el otro. O, por lo menos, él lo es para mí, lo que convierte esta situación de despertarme entre sus brazos en un momento un poco incómodo. —Intentaba huir al baño, pero parece que eres de los que abrazan a las chicas por las mañanas — disfrazo la incomodidad con burla. Me quedo un poco sin aliento al verlo tan guapo, aun recién despertado. —No soy de los que abrazan a nadie por la mañana, solo te abrazo a ti — revela, con seriedad. Mi vientre se llena de mariposas y lucho para no sonreír como una idiota cuando suelta mi cintura y se levanta de la cama. Se mueve por la habitación con soltura y de inmediato sé que es porque es suya. Tengo miles de preguntas, pero todas se esfuman de mi cabeza cuando lo veo caminar desnudo. Se inclina hacia el suelo para tomar sus jeans a un lado de la cama y luego va a la puerta, con ellos en mano. Es imposible perderse esas mejillas del culo duras y musculosas. O los músculos de su espalda, que se tensan mientras se pone los pantalones. Me muerdo el labio cuando veo su m*****o colgando entre sus piernas, y me sorprendo otra vez por haber podido llevarlo por completo en mi interior. De repente, Balthazar se gira en mi dirección y me atrapa viéndolo. Me sonrojo por completo y el idiota sonríe. Avergonzada, aparto mi mirada del primer plano de su pene y le devuelvo la mirada. —Prepararé el desayuno, pequeña pervertida, ve al baño y luego baja a la cocina — se ríe ronco y se va. Idiota. __________________________
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