Una sonrisa minúscula se extiende en mis labios al saber exactamente cual es la orden que voy a demandar a continuación y que debería haber hecho desde hace mucho, mucho tiempo. —Aitor, llama al encargado de la información de mi destinada y pídele los archivos de todo lo recaudado a día de hoy — ordeno con frialdad, sin dar lugar a preguntas o a réplicas cuando comienzo a caminar hacia el Jeep en el que venía, haciéndole una seña a Katia para que se baje y se suba a otro de los tres Jeeps que rodean al mío, antes de volver a hablar —. Lo quiero todo para ya — exijo, antes de cerrar de un portazo la camioneta y tomar mi laptop para recibir la información. Información la cual llega cinco minutos luego, mientras mis hombres vuelven a conducirme hacia el centro de Nueva York como teníamos p

