E S P E C I A L # 2 Nueva York. Dos meses antes... Un gruñido escapa de mi boca cuando los labios de Katia -m*****o integrante de mi secta- envuelven mi glande y lamen aquella parte de mi polla con fuerza, absorbiendo la leve humedad que su saliva deja en la punta mientras el coche transita por la carretera con dirección a Nueva York. El conductor de la camioneta y su acompañante ignoran por completo lo que detrás del coche está pasando y, como muchas veces antes, se encuentran utilizando audífonos con música a tope para amortiguar los sonidos dentro del reducido espacio. No es como si tuvieran mucho que escuchar realmente. Porque si, las lamidas de la exuberante rubia medio desnuda a mi costado logran dejármela dura, pero, al igual que siempre, la lengua sobre mi m*****o solo se s

