Un gruñido escapa de mis labios cuando mis dedos envuelven mi falo completamente duro y el sonido de su dulce voz cantando desafinadamente sin saber el peligro que la rodea, logra que, por primera vez en toda mi existencia, un bajo gemido escape de mis labios mientras comienzo a subir y bajar mi mano por mi polla y me deleito con la visión de su cuerpo. Está tan buena y es tan mia. Ese pensamiento hace palpitar mi glande y me obliga a aumentar el magreo sobre mi falo al sentir como algo en mi bajo vientre quiere explotar por primera vez en mi vida, avisándome que, lo que los humanos llaman orgasmo, está a punto de embargarme. No, así no. No si no es dentro de ella. Gruñiendo, suelto mi polla y aparto mi mirada de mi pequeña, posicionado mis palmas sobre la pared a un lado de la puer

