Llegó el momento.

1746 Words
La atracción entre ellos era más que evidente. Ella se sentía tentada, pero no era como lo había soñado y fue cuando detuvo todo. —Perdón, siento que todo transcurre muy rápido y me da miedo. —Tranquila, te puedo entender, ya que acabas de llegar y todo es muy prematuro. —Así es —respondió mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas. —¿Me puedes abrazar? —Claro que sí. —él se acercó, la sintió frágil y falta de afecto, cosa que no tenía para darle, pero ya estaba dentro del juego y solo podía seguir. —Gracias por la cena y todas las atenciones. —No tienes que agradecer nada. Eres una persona muy agradable y sencilla, cosa que no se encuentra en las personas de la alta sociedad. —En la alta sociedad, como le dices, es como en todo lo demás lugares, siempre se encuentra un poco de todo Después de calmarse y hacerle algunas preguntas, ella tomó un baño relajante, mientras aquellos cautivadores y profundos ojos no salían de su cabeza. Cuando salió del baño, fue directo a buscarlo y no lo encontró por ningún lugar, así que fue hasta el sótano donde lo encontró preparándose para ir a dormir. La impresión nunca cambiaba, en cuanto lo veía le provocaba un desorden que ella no conocía y tenía miedo de conocer. —¿Necesitas algo? —él interrumpió sus pensamientos haciendo que se llevará un susto. —Sí —le respondió espontáneo. —¿Crees poder dormir conmigo? De esta manera podemos ir conociéndonos antes de dar el siguiente pasó. —ella terminó con su rostro sonrojado. Él solo estaba allí con esa mirada penetrante y sin expresión, su sola presencia transmitía tensión. —Por mí no hay ningún problema. Juntos se retiraron a dormir y Nick por primera vez se acostó en la cama de la habitación principal. Ambos dieron vueltas hasta quedar profundamente dormidos. Él fue el primero en despertar y enseguida se fue a la cocina. Ella una hora más tarde lo acompañó, llegó a él atraída por el aroma que salía de ese lugar, parecía soñado. —¡Buenos días! Ella se acercó con un blusón, descalza y un chongo en la cabeza. —Espero no asustarte con mi apariencia. —Sabes que eres hermosa y solo te aprovechas de eso. ¡Buenos días! —él solo tenía una camisilla que tapaba muy poco, un pantalón cortó cómodo y un delantal. —Vamos a necesitar sirvientas que nos asistan en la casa. —¿Eso por qué? ¿Has encontrado algo malo? —No, todo lo contrario, pero es mucho trabajo para ti solo. —No debes preocuparte por mí, igual, a esto solo le queda un par de meses para volver a la normalidad. Ella se sentó a la mesa y justo cuando le iba a responder tocaron la puerta y ambos se miraron extrañados, pues no esperaban a nadie. Como ella se acababa de sentar, él fue quien abrió y de inmediato el señor Brown entró y los miró a los dos sin emitir palabras. —¡Papá! —¿Tú eres Nicolás? —se dirigió a él mientras lo observó detenidamente. —¡Así es! —respondió en seguida. —¿Por qué no te había conocido? 8 meses siendo tu suegro y nunca te acercaste. Él miró a Grettel, quien estaba bastante nerviosa por lo que estaba pasando. —Si no lo visité antes, fue porque no estábamos en este lugar. Junto a Grettel nos fuimos a Europa. Él vuelve a mirarlo y luego a ella. —Un placer conocerte. Hija, vine para recordarte el compromiso del sábado. ¡Buen provecho! Él se marchó, dejando más que obvio que fue a intentar descubrir a Grettel. Ella estaba muy nerviosa, tanto, que empezó a toser y él fue por agua. —Tranquila. —Gracias. Le respondiste con sabiduría, mejor que si lo hubiésemos planeado. Ella, sin terminar de desayunar, corrió a bañarse y vestirse para ir a reunirse con su padre. Él desayunó y la observó correr de un lado para otro. —¡Qué gente tan loca! Sin despedirse antes, ella se fue a las oficinas de su padre y no lo encontró, así que luego se fue con Marie y le contó lo sucedido. —¿Qué fue hasta tu apartamento? —No logró entender lo que desea. El día anterior hablé con él y hoy me hace esto. ¿Crees que sospeche que es mentira todo lo referente al matrimonio? —Mi padre no ha dicho nada. —Él nos ayudó ¿Qué tal si le contó? —Yo confío en mi padre y estoy segura de que no haría algo así. Además, de estar enterado, estoy segura de que habría hecho un escándalo donde todos lo escucharan. —Esta situación me está consumiendo amiga, me siento terrible. —Desde niña conoces las reglas y estabas enterada de que esto podía suceder. De verdad no entiendo por qué aún te lamentas. —Nunca estamos preparados. —Si miras todo a tu alrededor, me darás la razón cuando digo que te ahogas en un vaso de agua. Es que tienes la solución en tus manos. Grettel se sentía perdida y por más vueltas que le daba al asunto cada vez estaba más segura de lo que tenía que hacer. Ella no duró mucho tiempo con Marie, se marchó a la clínica con su madre y allí durmió esa noche. No quería pensar, pero ese rostro perfecto y espectacular cuerpo, no salían de su cabeza, parecía que se había inyectado su rostro en su sangre y solo deliraba al recordarlo. Mientras Camil, no soportó más y se acercó a Jhon para saber de Nick, pues habían pasado varios meses sin saber nada de él. —Te he dicho que está en otra ciudad trabajando. Yo tampoco he podido verlo. —Dile que tengo una información que estoy muy segura que le podrá interesar, se trata de ese hombre, Jackson. —¿Qué sabes sobre él? —Ni creas que te voy a regalar la información. —¿Cuánto dinero quieres? —No quiero dinero. Nick tendrá que darme una noche ardiente para poder obtener información. —¿Cómo saber que no estás mintiendo y que es solo un truco para volver a ver a Nick? —No soy estúpida ni insensible. Yo acepté acercarme a ese hombre solo por ayudar a mi Nick a resolver su venganza. Nadie sabe si después me hace su esposa en forma de agradecimiento. —¿Dónde están las pruebas de que no estás mintiendo? —No hablaré nada contigo. Él, en cuanto vea lo que tengo para mostrarle, sabrá que no estoy mintiendo. —Entonces tendrás que esperar que me comunique con él para poder decirle sobre esto. Ella no le respondió y se marchó dejándolo con la duda. Él no sabía si decirle de inmediato o esperar que terminará el contrato para no desenfocar a su amigo. Esto era algo que rondaba por su cabeza y no lo dejaba en paz. Mientras Nick peleaba una lucha interna. Pues Grettel se metió en su piel y parecía no querer salir. Ella se había marchado el día anterior y él estaba desesperado, ya que no sabía nada. ¡Qué ironía! Solo un día juntos y bastó para sentir su ausencia. Al día siguiente Marie lo llamó y lo dejó más tranquilo cuando le comento que ella había salido a visitar a sus padres, pero prometió regresar en la noche. Él fue a la cocina a preparar un plato de frutas y cuando se sentó en el pasamanos ella llegó. —¡Hola! Justo en este lugar te dejé cuando me marché. —Debiste escribir para decir que no regresabas, ahora no vives sola ¿Lo recuerdas? —Lo siento, estuve disfrutando del calor de mi madre. Habían pasado muchos meses antes de volver a verla. —Es lo más hermoso que tenemos en la vida "El amor de mamá" ¿Lograste resolver algo con tu padre? Él se veía molesto. —No se puede resolver nada. Está más que claro que debemos seguir el plan inicial y consumar nuestro matrimonio. —¿Por qué no seguir fingiendo? —preguntó buscando una salida, pues ella se veía desesperada. —Porque lo conozco y no me gustaría perder su respeto y cariño. Este juego lo inicié creyendo que lo ganaría y en este momento estoy en jaque mate. —Cuando el juego está cerrado, se disfruta con los peones mientras eliminas al rey. Él caminó hacia ella y le dio un trozo de fruta en la boca. —Ahora solo estás en jaque y eres quien decide cómo perder la partida. —¿Me regalarías una noche especial? No por el contrato, si no por qué te hago sentir especial. —Eres especial, siempre debes repetir eso hasta quedar completamente segura de ello. —Quiero creerlo, pero la vida me muestra que es diferente y chocó con mi terrible realidad. —No entiendo nada, pero te puedo asegurar que la terrible realidad de muchas personas, es más complicada de lo que puedes imaginar. —¿Crees que es poco vivir de la manera que otras personas ya la tienen descrita? Que desde tu nacimiento tengan tu vida decidida y no tengas nada para hacer. ¿Crees que se siente bien pagar a alguien para un matrimonio por contrato y obligarlo a consumar? Él no la dejó terminar de hablar, secó sus lágrimas y besó sus labios. —No estoy obligado. Eres el sueño de cualquier hombre. —¿Sí? —Sí. Solo te puedo decir que no estás obligada a nada, pero en todo lo que decidas yo te voy a complacer. Ella conocía a su padre y sabía que aquella visita inesperada y luego su desaparición, no era una buena señal, también sabía lo que sucedería el sábado en la reunión y es como le repetía Marie, ella tenía la solución justo dentro de casa y en el poco tiempo de estar juntos había llamado su atención. Él se veía serio y sin expresión, pero dulce como la miel y llamativo como el oro. —Llegó el momento. —Sí. Él de inmediato se acercó, la tomó por la cintura, la sentó en el mesón, seguido tomó sus labios y los saboreó, despertando el deseo que ambos sintieron desde la primera vez que sus miradas se encontraron.
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