Capítulo 1
Narra Ángel
Hace 3 años atrás seguía sin saber quién era yo realmente, entré a un hospital siquiátrico por mi propia culpa, ¿Cuál? Haberle hecho tanto daño a Felicia Spencer. Fue tanta mi obsesión por ella, y más por una identidad que no era la mía, no creo que la persona que murió en aquel incendio por salvarme la vida, haya sido un desgraciado como yo lo fui aquellos años después de esa tragedia, una que Pamela Valencia provocó por sus celos contra Michelle. Ese día estaba muy borracho y me encontré con ella afuera de mi departamento, se veía preocupada por mí, entramos a mi departamento la abracé y ella me correspondió, pero deseaba más, comencé a besarla y terminamos teniendo sexo. Horas después apareció Pamela con una escena de celos. Aún tengo presente ese día
Flashback
- ¿Qué significa esto?- la escucho gritar
- ¿Pam… Pamela? – digo un poco confundido
- ¿Qué haces con esta maldita zorra?- me dice muy furiosa señalando a Michelle
- ¿De qué hablas?- digo volteando hasta mirarla
- ¿Tú que demonios haces aquí?- digo muy molesto
- Ay mi vida, ¿ya no recuerdas lo rico que la pasamos hace unas horas?- dice Michelle con una sonrisa
- Pamela, esto no significa nada- digo con preocupación
- ¡No te creo nada!- vuelve a gritar y sale corriendo
- ¡¡Pamela!!!- le grite desesperado.
- ¡LARGATE DE MI CASA! – le grité a Michelle, se veía asustada
- Fuiste tú quien me besó e hizo el amor- dice con lágrimas en sus ojos
La tomé del brazo y la saqué de mi departamento, yo amo a Pamela, y deseo una familia con ella. Al poco rato escuche que tocaban en mi puerta, me levanté molesto y abrí, creí que era Michelle de nuevo, pero era Pamela, estaba vestida de n***o, se veía más furiosa.
- Pamela, por favor perdóname, estaba muy ebrio- le digo arrodillándome ante ella.
- Ni creas que voy a perdonar tu traición maldito desgraciado- dice y comenzamos a discutir más fuerte, me distraje por unos segundos y sentí un golpe en la cabeza y quedé inconsciente, después fue que escuche la voz de un hombre ayudándome a salir de mi departamento, perdió la vida porque regresó a ver sino había alguien más.
- Fin del flashback –
Me confundieron con esa persona porque encontraron su cartera con su identificación adentro, yo estaba casi irreconocible y me hicieron cirugía plástica con el rostro del verdadero Jesús. Mis verdaderos padres estuvieron conmigo todo el tiempo que estuve internado, me sometieron a una cirugía plástica para que volviera a ser yo mismo, y no la de alguien más, después de mi tratamiento.
Me enteré por el esposo de Felicia, que Michelle tuvo un hijo mío, pero después de las amenazas de Pamela, ella se fue con toda su familia y nadie sabe más de ella. No sé si sería bueno contratar a un investigador privado para que busque y conocer a mi hijo y disculparme con ella. En cuanto a Pamela sigue internada en el hospital de salud mental, ella ni quien la ayudara, su padre en la cárcel y su madre prófuga.
Por mi parte trato de seguir adelante con mi vida como Ángel Anderson, mi abuelo falleció y le heredó una empresa muy importante a mi padre, la cual nos estamos haciendo cargo, el cómo presidente y yo vicepresidente, eso es mientras vamos conociendo más del negocio.
Ya llevamos apenas unos meses y las asistentes que he tenido no han sido del todo eficientes, o coquetean conmigo o tratan de chantajearme que si no tengo intimidad con ellas, me denunciaran por acoso, cosa que no tenían como demostrarlo, ya que contamos con cámaras de seguridad. El día de hoy el jefe de recursos humanos hará las entrevistas, ya que eso es otro martirio para mí. El día pasa y este trabajo acaba de empezar, ni hablar, porque pronto seré el sucesor de mi padre y debo conocer muy a fondo este negocio, mañana conoceré a mi nueva asistente, por mientras lo haré todo yo solo.
***
Por fin es hora de salir, me dirigí a la oficina de mi padre, para irnos juntos a casa, mi madre nos debe estar esperando con una cena deliciosa, toqué la puerta para escuchar su voz diciendo “pasen”.
- ¿ya estás listo para irnos? – digo esperándolo aun parado en el lumbral de su oficina.
- Si, vámonos- dice con su tono amable. Como extrañe mucho a mis verdaderos padres, sé que los del verdadero Jesús, no eran malos, pero ellos desde el principio presentían que algo andaba mal, ellos conocían muy bien a su hijo, al principio me odiaron por la muerte de su hijo. Pero cuando supieron la verdad se disculparon y todo terminó bien entre nosotros.
Llegamos a casa y como lo mencioné antes, mi madre ya nos esperaba con la cena y siempre tan deliciosa. Terminando la cena, subí a habitación a seguir con unos pendientes. En eso me llega un correo de Pablo, jefe de recursos humanos, en donde me confirma que mañana tendré a mi nueva asistente trabajando conmigo, sólo espero que no sea como las ultimas, y eso se lo dejé muy en claro a él. Le respondí “sólo espero que sea una persona eficiente en su trabajo” y lo envío. Terminando de trabajar, me fui a lavar los dientes y recostarme en mi cama para descansar.
…
Al día siguiente, mi padre y yo, llegamos a la empresa, y todo el personal nos saluda con educación. Una vez que salimos del elevador, cada quien se dirigió a su oficina, pero antes de entrar a la mía, veo a Pablo, y supongo que la joven a su lado debe ser mi nueva asistente.
- Buenos días señor Anderson- este me saluda dándome la mano
- Buenos días Pablo- le saludo de igual forma
- Mire, ella es Vanessa Douglas- me la señala con la mano
- Es un gusto, señorita Douglas- le extiendo mi mano
- El placer es mío, señor Anderson- recibe mi mano en forma de saludo, es muy guapa, debe medir como 1.65, cabello a los hombros y lacio, color castaño y sus ojos cafés, lleva puesto un pantalón de vestir azul marino, una blusa blanca y un saco que hace juego con su pantalón.
Después de la presentación, le muestro su oficina que está a lado de la mía, Pablo nos deja solos, así aprovecho para mostrarle su nuevo lugar de trabajo y decirle los nuevos pendientes que tiene que empezar a capturar en la computadora, ella me mira poniendo mucha atención, una vez que le expliqué todo, la dejo sola para que empiece hacer su trabajo. Salgo de ahí y entro a mi oficina, me siento, y pienso en lo hermosa que es, digo, sé que Felicia Spencer y Pamela valencia lo eran, aun que eran personas totalmente opuestas, pero Vanessa me hace sentir algo fuerte dentro de mí y no sé cómo explicarlo.
El día pasa, muy rápido, dejo lo que estaba haciendo y le llamo a mi padre para ir a comer a un restaurante que está cerca de la empresa. Salgo de la oficina y la veo salir de la suya.
- Señor Anderson- me vuelve a saludar
- Si, ¿dígame?- no le quito la mirada de sus hermosos ojos
- Me retiro a comer- dice sin ninguna pisca de timidez
- Adelante, no siempre debe avisarme- le digo con media sonrisa en mi rostro y ella asiente, en eso veo a mi padre y yo los presento.
- Padre, ella es la señorita Vanessa Douglas, mi nueva asistente, señorita Douglas, él es mi padre, Gabriel Anderson.
- Es un gusto señor Anderson- lo saluda con amabilidad.
- El gusto es mío, señorita. Y bienvenida a la empresa- ambos se dan la mano
- Muchas gracias.- los tres entramos al elevador para salir del edificio.
Mi padre y yo nos fuimos a un buen restaurante de la ciudad, y no dejo de pensar en mi nueva asistente, la señorita Douglas, es muy guapa, pero tal vez ella tenga novio o está casada.
- ¿Qué tienes hijo?- pregunta mi padre algo preocupado
- No, no tengo nada- le respondo amablemente
- Te decía que hoy tendremos unos invitados en la casa, será una cena ocasional, es para presentarte a la hija de uno de nuestros socios, sólo espero que la puedas conocer y darte una oportunidad- como decirle que no a mi progenitor
- Claro que sí, gracias- qué más da, no puedo pensar en una mujer que acabo de conocer, y por otra parte aun no tengo noticias del investigador para que me dé noticias sobre Michelle y mi hijo. Realmente deseo conocerlo.
- Perfecto, entonces le llamaré a el señor Griffin- toma su teléfono y le llama, mientras que yo me levanto para lavarme las manos.
Al salir del sanitario choco con una chica muy guapa, como de 1.60 cm, castaña y ojos azules y de bonito cuerpo.
- Fíjate por donde vas idiota- me reclama la chica y me sorprendo por su actitud
- ¿disculpa?- la miro cruzando los brazos.
- Lo que escuchaste- me mira con odio en su mirada, ¡Dios! Que amargada
- Tú eres quien debería de fijarse mocosa altanera y grosera- no dice nada y se va
A esta niñita deberían de educarla, sé que le hace mucha falta, sólo espero no volverla a ver. Llego hasta donde mi padre y me sonríe. Pagamos la cuenta y salimos del restaurante, y regresamos a la empresa. Si antes no dejaba de pensar en mi nueva asistente, al conocer a la mocosa esa de ojos azules, quedó clavada en mi mente. ¿Quién eres? ¿Por qué ahora te pienso? Dudo que vuelva a verla.
Llega la hora de salir y casi me olvido de la cena con uno de los socios de mi padre, el señor Robert Griffin, donde conoceré a su famosa hija, con la que me quieren comprometer, pero como dije, no puedo llevarle la contraria a mi padre.
Llegamos a casa, y mi madre, como siempre, nos saluda con un afectuoso y amoroso abrazo, y a mi padre con un beso cariñoso.
- La cena está casi lista, y los invitados no tardan en llegar- dice mi madre mientras tomamos asiento en el sofá.
- ¿Qué preparaste?- pregunta mi padre curioso
- Lasaña, espero que le guste a los invitados- le regala una sonrisa a su marido
- Estoy seguro de que así será- se dan un corto beso
- Oigan, no coman pan delante de los pobres- les digo en broma y ellos ríen. En eso suena el timbre, ya deben ser ellos. Mi padre y yo nos levantamos para recibir a los invitados y mi madre fue a ver lo de la cena con ayuda de la ama de llaves y preparar la mesa y pasarla bien esta noche.
Al abrir la puerta, me quedó petrificado al ver a la chica del restaurante, pues el día de hoy mi suerte no está conmigo. A pesar de que no dejaba de pensar en ella, descarte la posibilidad de volver a verla, y más siendo una mocosa molesta.
- Bienvenidos- los recibe amablemente mi padre.
- Buenas noches Gabriel- le corresponde el saludo su socio
- Pasen, están en su casa- entran muy sonrientes y la niñita esa ni cuenta se ha dado de mi presencia, en eso llega mi madre para saludarlos también
- Les presento a mi familia- dice el señor Griffin
- Ella es mi esposa Margot y ella es mi hija Krista- hasta que por fin se cómo se llama. Ella levanta su mirada para saludar, primero saluda a mis padres y al verme esta que tampoco lo puede creer.
- ¿¡Tú!?- dice molesta
- Mucho gusto soy Ángel- la saludo pero me ignora
- Hija, no seas grosera- la regañan sus padres
- Ok, no entiendo nada- dice mi padre confundido
- Esta mañana su hijo chocó conmigo, y eso me molesto porque no fue para fijarse por dónde camina- dice la tal Krista.
- Pues debió ser el destino que se conocieran- ríe su padre al decir eso
- ¡Papá! No es gracioso- le dice molesta cruzándose de brazos
- Pueden pasar a tomar asiento, la cena está servida- dice mi madre señalando el comedor
- Así que… ¿serás mi prometido?-dice Krista detrás mío y giro para verla
- Así parece- le digo sin importancia
- Pues ni creas que lo permitiré- dice alzando la cabeza segura de sí misma
- Y ¿Tú crees que estaría interesado en casarme con una chiquilla como tú? – le digo alzando una ceja mirándola fríamente
- ¿Cómo me dijiste? – dice incrédula
- Para tu información tengo 24 años- dice molesta
- Pues no lo pareces- le doy una sonrisa con poco de maldad
- Y tú debes ser un anciano- dice entre risitas y eso dolió
- Hijo, los estamos esperando- dice mi madre
- ¿vives con tus padres?- dice con maldad
- Obvio no, mocosa- no digo más y me voy hasta el comedor. La verdad si tengo mi departamento, pero después de años de no saber ni quien era yo, quería recuperar ese tiempo con ellos.
El resto de la velada fue tranquila, aunque no dejaba de mirarla, realmente es hermosa, pero odiosa. No creo que un matrimonio con ella funcione, o tal vez sí. Tendría que tratarla más.
- Estuvo todo delicioso señora- dice Krista con una sonrisa sincera
- Nada de señora, puedes decirme Bárbara
- Es usted muy amable, Bárbara- esta niñita me quiere volver loco
- Estoy de acuerdo con mi hija- dice la señora Griffin
- Es hora de irnos, gracias por todo Gabriel- le da la mano a mi padre
- Estamos en contacto, Robert- todos nos despedimos a excepción con la chiquilla esa.
- ¿y que te pareció la hija de mi socio?- pregunta mi padre mirándome
- ¿La verdad? – el me mira ansioso
- Es una mocosa insoportable- digo rodando los ojos molesto
- Ya con el tiempo se conocerán y llevaran mejor- me dice esta vez mi madre con su sonrisa.
Pero si sólo es una mocosa inmadura, es hermosa, no lo niego, pero dudo poder llevarme con ella. Sólo espero que esta absurda termine pronto. Sé que quiero estar bien con mi padre y hacer lo que me pide. Yo deseo más una mujer como mi asistente.
Es domingo y mis padres organizaron otra comida con los Griffin, para conocer mejor a su molesta hija, y todo por negocios, ni hablar, les va a durar poco el gusto.
- Buenas tardes- saludan los señores
- Buenas tardes, y bienvenidos nuevamente- dice mi padre
- ¿no viene con ustedes su hija?- pregunta extrañada mi madre
- Sí, es sólo que está haciendo una llamada a una amiga- dice sin importancia el padre
- Muy bien. Hoy será al aire libre, mi marido está preparando costillas la bbq – dice mi madre emocionada
- ¡Mmm que rico!- dice la mocosa con emoción yo sólo la miro aburrido
- Pasen por aquí- esta vez los guio yo
- Gracias- dicen los tres al mismo tiempo
En eso recibo la llamada que tanto he estado esperando, del investigador.
- Me disculpan un momento- digo y ellos asienten
- Si, ¿diga?- digo con ansias
- Señor Anderson, le tengo noticias sobre la señorita Michelle y su hijo- ¡no lo puedo creer! Debe ser un sueño.
- Dígame ¿Dónde están?- muero dela curiosidad
- Están en la ciudad, parece que de vacaciones- mi suerte no podría estar mejor
- ¿En… en verdad?- digo sin poderlo creer- ¿en qué parte están? O ¿en qué hotel se hospedan?
- Están en un hotel cerca de la playa. Ya le envío la dirección- corta la llamada y recibo el mensaje con la dirección, sin avisarle a nadie salí corriendo, tome mi auto y conducir hasta donde están ellos. Dios, estoy muy nervioso, sólo espero que todo salga bien y no me rechacen, no después de como la traté.
Llego al hotel donde se están quedando, pregunto en recepción por ella, pero me dice la señorita que no me puede dar esa información. ¿En serio? Deber ser broma y eso me empieza a desesperar. Mi celular suena con una llamada de mi madre.
- Dime, mamá- digo molesto pero no con ella
- ¿Qué pasó hijo? Te fuiste sin decir nada- dice preocupada.
- Lo siento mamá, pero tengo noticias de Michelle y mi hijo- le digo y al salir del hotel la veo sólo a ella- mama después te llamo- cuelgo y me acerco a ella.
- ¿Michelle? – digo sin creerlo. Ella me mira muy sorprendida
- ¿An… Ángel?- ella está aún más sorprendida, que casi se desmaya, yo la sujeto para que no caiga al suelo.
- ¿Qué haces aquí? Pensé que estabas en el siquiátrico- dice reponiéndose, nos sentamos en un sillón de la recepción.
- Lo estuve, pero ¿Cómo lo sabes?- pregunto sin entender.
- El licenciado Sandoval me dijo, de hecho él me ayudo a salir de prisión- dice un poco triste
- ¿prisión? – eso no lo sabia
- Me culparon por tu muerte o supuesta, y él probo mi inocencia, fue cuando me enteré que estaba embarazada de ti- diablos, me siento muy mal por todo lo que ella vivió.
- No sé qué decirte- digo desconcertado por la situación
- Y después me enteré lo de tu situación, fui a visitarte sin que nadie supiera, pero siempre estabas sedado. – después de lo maldito que fui, al final ella me perdonó.
- Y ¿nuestro hijo?, ¿Cómo se llama? ¿Cómo es?- pregunto de repente y ella sonríe.
- Se llama igual que tú, Ángel, ya tiene nueve años-Dios, sí que ha pasado el tiempo.- pero…- de repente se pone triste
- ¿Qué pasa?- La tomo de la mano
- Él cree que tu falleciste en aquel incendio- no la culpo de decir eso, ya que nadie lo sabía, ni siquiera yo sabía quién era
- No te preocupes, me conformo con conocerlo en fotos- le digo sonriéndole
- Gracias Ángel.- me da un beso en la mejilla.
Nos dimos nuestros números para recibir las fotos de mi pequeño. Fuimos a la cafetería y seguíamos hablando de todo lo que habíamos pasado todo este tiempo, me mostraba fotos de mi hijo desde que nació hasta ahora, yo sólo lloraba de felicidad, tiene mucho parecido conmigo ahora. Y a la vez estoy triste porque nunca lo veré en persona. Aun así tengo que seguir con mi vida. Nos despedimos y prometimos estar más en contacto, lo cual le agradecí.