– ¿Qué?... no… Tú… ¿Cómo?–cuestioné aturdida por sus palabras– Explícame, porque no comprendo– – ¿Qué no entiendes?, Soy un asesino…–se alejó de mí, sentándose con la mirada pedida en el suelo– Fue cuando tenía 16 años, mi madre había fallecido recientemente… Y me sentía furioso, desolado, era como estar en un pozo de desesperación del cual no sabía cómo salir, las cosas empeoraron cuando esa mujer y su hijo llegaron a mi casa–me senté a su lado escuchándolo atentamente, podía notar como cada palabra que decía iban llenas de dolor > Así que para evadirme de la realidad, comencé a beber, un día después de discutir con Samuele, furioso me subí a uno de sus Ferrari, conduje hasta la playa donde iba con mi madre, en Europa no es como aquí, allí no puedes conducir hasta los 18, por lo ta

