Después de tomar a su esposa en el aire y llevarla a la recámara, Bastián la miraba fijamente desde la puerta de la habitación, Adriana seguía inconsciente mientras era chequeada por el ginecólogo que por suerte también fue invitado a la boda. Su madre también estaba dentro del cuarto, al lado de la pelirroja. Bastián no decía nada, solo esperaba el diagnóstico del médico. —Estará bien, no es nada grave —finaliza el hombre. —¿Pero porque se ha desmayado, doctor? —pregunta Helena. —Recuerde que está embarazada, quizás fue mucha presión lo que la hizo perder el conocimiento. No parece una muchacha que esté acostumbrada a este tipo de eventos —responde sinceramente el médico. Bastián observa a su madre ceñudo, y este lo mira por un segundo, para luego regresar la vista a la pelirroja. —

