Las escaleras hacia mi habitación eran largas y cansadas para mi estado, aun con mis nervios a flor de piel sentía las manos frías en mi piel caliente estimulando partes del cuerpo que hasta ahora pensé que estaban muertas. Me sentía como el cielo de la vida, pues mi cuerpo flotaba suavemente como una pluma en el aire divagando nerviosa y con miedo de estrellarme en el suelo. Me lanzo en mi cama y cierro mis ojos, su bello rostro varonil se encuentra presente. ¿qué es lo que me estaba pasando? Entro a mi enorme closet, los grandes espejos me demuestran mi cuerpo curvilíneo tan parecido al de mi madre, nunca antes había notado como mi grasa de bebé se fue perdiendo y mis pechos, caderas y nalgas habían florecido satisfactoriamente. Me sonrojo al verme en ropa interior y tengo una especi

