—Haz lo que te digo y procede con la demanda. Mariana siguió sin darme tregua luego de las primeras semanas después de la renuncia de Alejandra, no entendía bien qué pretendía y a mí comenzaba a fastidiarme. No era mi mejor momento, me sentía desilusionado y con ganas de abandonar todo. Pensé seriamente en venderle mis acciones a Rubén e irme a vivir a cualquier otra ciudad, no quería saber más nada de nada. Era horrible sentirme así y más escuchando el veneno que seguía saliendo de la boca de la que decía quererme. Si a Mariana en verdad le hubiera importado yo, se habría dado cuenta que sus impertinencias solo acrecentaban mi infelicidad. —Creí que te había dejado clara mi decisión. —Incumplió con su contrato, además es lo que necesitas para olvidarte de una vez de ella. —¿De verdad

