Sinceridad

1008 Words
Ya es medio día, voy a la cocina a prepararme algo para almorzar. Cierro la ventana, hace frío. Preparo arroz y pollo frito para mí, porque papá está en el trabajo todo el día, actualmente está como vendedor en un dealer de vehículos. Hace unos años, tenía su propio dealer, pero las cuentas médicas y la falta de atención poco a poco fueron dejándolo en la ruina. Mi padre es un buen hombre, de aspecto cansado por los largos años de trabajo duro. Ha pasado de no tener nada a tenerlo todo y de tener todo a tener poco. Físicamente me parezco mucho a él, es alto, cabello n***o, ojos castaños, piel morena y de carácter bastante fuerte. A pesar de eso, mamá siempre encontraba la forma de ablandarlo y sacarle una sonrisa. Se que prefiere no estar en casa, sólo pensar en que su media naranja no está le devuelve la tristeza. Si yo la busco por doquier, estoy segura de que él la debe extrañar más que yo. Este arroz que preparo, me enseñó a hacerlo mi madre, y la carne por supuesto. Soló agrego sal, pimienta y limón a la pechuga de pollo, va al sartén por unos minutos cada lado y listo, al arroz le pongo agua y sal, no sé si el sabor sea muy bueno, pero en media hora estará listo mi almuerzo. Esta noche será especial, Jonathan vendrá a las ocho y aunque me toca escuchar, pretendo también decir lo que siento. Ahora que sé que Lilly está interesada y no puedo permitirme por temor callar y que él pase a estar con ella o alguien más. Lo mejor es que hablamos y le diga que me gusta, después de todo al parecer le gustó mucho. Tengo que prepararme mentalmente para advertirle sobre las intenciones de Lilly, no quiero que le rompa el corazón y que mi amiga se convierta en mi rival. Ya está listo mi almuerzo, no es como el que preparaba mamá, pero está decente. Tomo un plato, sirvo un poco de arroz y la pechuga de pollo. Voy al comedor y saco la silla de madera y me siento a comer en la mesa. últimamente he tenido muchos almuerzos así, las sillas y yo, pero agradezco al menos el poder tener un almuerzo. Siento que ya se van aclarando mis ideas y mientras alimento mi estómago, pienso en cómo debería vestirme esta noche ¿Algo provocador? ¿Pijama? ¿Casual? ¿Formal? No sé... ya lavé mi pelo, así que debo hacer algo con eso y mi vestimenta. Termino el almuerzo, retiro el plato al fregadero y me voy a mi habitación. Ahora sí, debo descansar unos minutos y mientras lo hago, buscar que vestir. Tengo un hermoso vestido rojo, pero tiene escote y es corto. Quizás lo mejor sea un jean con una blusa, o tal vez una falda con una camiseta. ¿Provocativa o decente? No estoy segura de querer mucha decencia, todo lo que quiero son ricos y deliciosos besos ¿Será eso indecente? No puedo darle tantas vueltas, debo decidir y me iré por lo provocativo, después de todo hay algo dentro de mí que está despertando y creo que me gustaría saber que más se puede hacer. Mi cabello es un desastre, lo lavé y esta salvaje, mejor lo plancho a ver que tal. No quiero dar demasiada importancia, pero es que para mí esta noche será inolvidable. Mientras plancho mi cabello recibo un mensaje de texto, es Jonathan, dice ''estoy ansioso por verte''. Mi corazón comienza a latir a una velocidad acelerada, pienso que saldrá de mi pecho. También me emociona saber que él está tan interesado como yo. Cabello listo y vestido rojo con escote listo. Mostraré un poco, no creo que sea tan malo. Seis de la tarde y ya estoy casi lista. Siete de la noche y mi vestido está en mi cuerpo, llevo un sostén que alza mi pecho, mi vestido rojo, pelo suelto y algo de labial rojo para hacer juego. - ¿Puedo ir más temprano? - Me escribe Jonathan por mensaje de texto. -No tengo inconveniente- respondí. - Pues, iré en 10 minutos- contestó. -De acuerdo- dije. No lo puedo creer, ya está a punto de tocar mi puerta. Bajo de mi habitación y en pocos minutos alguien llama mi nombre desde la puerta. - ¡Amy! - exclama Jonathan. - ¡Si! - contesto y me dirijo a abrir la puerta. Ahí está él, una rosa blanca en su mano y un perfume que invade mis sentidos. Se acerca a mí, besa mi mejilla y me entrega la rosa. Creo que las rosas blancas acaban de convertirse en mis favoritas. Le invito a pasar y a sentarse junto a mí en el sofá. - Conversemos entonces - Le digo. - Comienza tú - contesta. - Quiero que seas mi novia - Lanza esa petición sin rodeos. - ¿Pero no íbamos a hablar de nosotros? - Pregunto. - Claro, es de nosotros que hablamos, tú y yo, ser novios - contestó. De pronto comienza a acercarse un poco a mí, otra vez se desliza hasta estar a mi lado brazo con brazo, mi respiración comienza a acelerarse, siento mucho calor por dentro y mariposas en el estómago. - Creo que sientes lo mismo que yo. Estoy enamorado de ti - susurra con voz sensual. Algo en mí está a punto de estallar y de repente siento un beso en el cuello, otro en la mejilla y cuando vengo a entrar en razón, ya sus labios se han encontrado con los míos, pero esta vez, sus manos están en mi cintura, su cuello impregnado de un perfume que me hipnotiza, aquella rosa blanca está recorriendo mi cuerpo, y todo en nosotros está a punto de estallar, como si el mundo fuera a terminar y antes hay que vivir máximo. La locura que nos arropa es de otro planeta. Inmortalizar nuestro amor es la urgencia del momento. Probar la delicia de nuestros deseos más profundos.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD