Darío Tirado en el suelo en el umbral de mi departamento, llorando arrepentido, tengo en mis manos una botella y las pruebas de la inocencia del amor de mi vida, la juzgué y no le di la oportunidad de defenderse. Ahora sé que nunca me va a perdonar, ella no es de segundas oportunidades por más que le ruegue, sé que no lo hará, pero lucharé por el amor, lucharé por obtener su perdón y lucharé por recuperar a mi familia. Lanzo la botella con rabia e impotencia de saber que no hice lo correcto y ahora estoy aquí tragándome arrepentido las palabras hirientes que le dije. Desde hace unos meses han estado llegando mensajes, fotografías y conversaciones de Merari con Néstor, su exnovio, aquel que jugó con ella. Al principio no le da importancia porque estábamos sumergidos con el problema de la

