-Hola hijo, siéntate a desayunar con nosotros -me dice mamá y me siento en el lugar que siempre he ocupado en esta casa -después de desayunar tengo algo para ti -menciona y sigue comiendo en silencio. Mis hijos igual, todo está raro, veo a Edith y solo niega con la cabeza, algo anda mal aquí -Vayan a arreglarse, vamos a salir -les digo a mis hijos, cuando terminaron de desayunar, solo asintieron, no hay emoción en sus miradas. Seguí a mi madre al despacho y tomó un sobre amarillo -esto es para ti, te sugiero que lo abras cuando estés solo, no aquí, ni delante de tus hijos, esto te lo dejo Merari antes de irse -menciona mi madre, tomo ese sobre, lo observo intento abrirlo, ella me detiene tomando mi mano y negando. -¿En dónde está ella? No dudó en irse a los brazos de su amante -le digo

