126

1036 Words

Una semana duró Malor alejado de mí, y de la misma manera mantuve a Lía, a la distancia. No quería tener nada que ver con la mujer que quería quitarme al hombre de mi vida mientras yo estaba inválida. Pero no paré mis ejercicios, ya podía mantenerme de pie por sí sola, pero aún no podía caminar, y aunque las noches eran eternas debido al dolor maquiavélico que se instalaba en mi, ya no en la columna sino en mi cabeza, era Amaloha la que alegraba mis días y noches. Aparentaba fortaleza, pero resultaba duro hacerlo, cuando Al me comentó que se había marchado al viejo apartamento me sentí más insegura que antes.  -Debes parar con esa psicosis, Nat- me regañó ella cuando le comenté mis dudas luego de amamantar a mi pequeña hija, los gemelos estaban sentados jugando con los rompecabezas y Lu

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD