A primera hora del día me encontraba tomando el teléfono para llamar a el coronel. -¿Natalia? Buenos días- dijo él al contestar. -Hola Coronel Duarte, buenos días. Disculpe la hora- recibí la taza de café que Alondra me tendió, Malor había ido a la estación y los niños tenían cinco minutos de haberse marchado- Tengo una pregunta muy importante que hacerle sobre la prueba psicológica. -No se preocupe, adelante, dígame. -¿Podría ser otro especialista de salud mental el que me evalúe? Usted comprende y ha visto con sus propios ojos que Bell y yo no nos llevamos nada bien- creo que incluso lo oí reír- Ella podría no ser del todo objetiva en mi prueba y creo que no merezco eso. Debo ser tratada como cualquier otro aspirante al cargo. La respuesta tardó unos segundos en llegar y aunque no f

