En el camino a casa, mi teléfono timbró, lo miré intrigada al leer el nombre de quien llamaba y creo que Malor captó mi intriga. -¿Qué pasa?- preguntó y aprovechando el semáforo en rojo le mostré la pantalla de mi celular, frunció el ceño y encogiéndome de hombros tomé la llamada antes de que colgaran. -¿Bueno?¿Coronel Duarte? -Hola, Natalia, ¿Cómo estás?¿Qué tal la bebé? -Pues estoy bien, gracias por preguntar. Vamos a casa, de hecho, la bebé está con Al. ¿Y usted cómo va? -Imagino que Malor te habrá hablado del caso- suspiró con cansancio- Nada fácil. -Es entendible, coronel, espero que lo solucionen pronto. -Y yo también- aseguró- En fin, Nat, te llamaba para algo más. -Dígame. -No, quiero que vengas a la estación. Quiero reunirme contigo personalmente. Pestañeé, eso me sorpre

