122

1086 Words

-Muy bien, Natalia, ahora hagamoslo del otro lado- me sentía pegajosa y cansada, mi espalda dolía mucho y si no fuese por las pastillas juro que no podría ni pensar. Lía hacía movimientos circulares con mis piernas, como si condujeran una bicicleta, el caso era que yo no cooperaba mucho, no porque no quisiera, sino porque me costaba bastante. Parecía que el control de mis piernas lo habían puesto muy lejos de mí mientras estaba aplastada en el sofá, y tenía que estirarme y estirarme para alcanzarlo, para rozarlo. Algo parecido era el cosquilleo que me permitía mover apenas un poco los muslos. Pero Lía decía que eso era bueno, y aunque sé que es su trabajo, su apoyo moral y semipermanente me estaba sirviendo de mucho.  -Muy bien, y paramos- acomodó ambas piernas sobre el colchón con una p

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD