Un año había pasado y las cosas no habían cambiado, el castillo se había convertido en un campo de batalla en el cual nadie era feliz, Amira no había podido concebir y tampoco había cambiado para bien, de hecho fue todo lo contrario, se volvió una mujer manipuladora y arribista. Mi padre sacó a colación el tema de la segunda esposa con lo cual había estado atormentándome todo este tiempo y ella dijo que se oponía rotundamente porque todo lo mío le pertenecía y no lo compartiría, eso nos dejó en shock porque era la primera vez que hablaba y esas fueron las palabras que salieron de su boca. Poniendo a toda la familia en su contra y no había nada que yo pudiera hacer porque la familia tenía toda la razón cómo es posible que esté exigiendo algo por lo que no ha trabajado. Le hemos dado miles de opciones, pero a ella solo le interesa gastar e ir a donde su familia, ya no queda nada de esa chica sumisa y tímida con la que me case, se dedica a ir de compras con sus primas y pagar absolutamente todo. Cosa que honestamente no me molestaría si ella fuera otro tipo de esposa, una que se ocupara de sus deberes como jequesa o que por lo menos velará por el bienestar de los niños en la fundación. Lo que ella ignoraba era que en el acuerdo matrimonial no saldría beneficiada porque había fallado y cuando se divorciaran solo obtendría la casa que era su dote.
Mientras todos discutían me levante y grite— alsamt (silencio) Amira yabtaeid (vete) y en cuanto a ustedes aba'an (padres) no los quiero escuchar más hablar del tema de una segunda esposa… Por esta razón he tomado la decisión de irme a Dubái, estoy harto de estar en el medio de este asunto, ¿en qué momento dejamos que esto se convirtiera en un campo de batalla? ¿Cómo fue que dejamos que Amira acabará con la paz de este hogar? Lo único que le agradezco a Allāh es que ustedes se hayan quedado este año viviendo con nosotros y puedan ser testigos, sé que he hecho todo lo humanamente posible para llevar un matrimonio armonioso, pero me canse esto se llevó mi paciencia.
>>Me reuniré con los familiares de Amira y le expondré la situación, espero que puedan convencerla de ir a un médico o de darme el divorcio en caso de que la situación sea irreversible. ellos serán los encargados de ponerle los pies en la tierra, al contarle las cláusulas del contrato que ellos mismos firmaron, ya que ella sueña que todo lo que tenemos le pertenece, su padre es muy radical y desde hoy las cosas para ella cambiarán porque el se va a enterar de absolutamente todo lo que ella ha hecho desde que llegó. sobre todo las faltas de respeto hacia ustedes, que es algo imperdonable. les aseguro que ella volverá con el rabo entre las piernas, queda totalmente prohibido que vaya de compras al menos no con nuestro dinero, seguirá siendo libre de ir y venir a donde le plazca pero como fallo en su responsabilidad más grande, el dinero estará totalmente recortado solo obtendrá para comprar sus cosas básicas. lo demás tendrá que cubrirlo por sus propios medios ¿quedo claro? Pueden llamarme cuando deseen, no quisiera dejarles esta responsabilidad así que siéntanse libres de irse a su nueva casa, aquí ya no hay nada que salvar ¡este matrimonio está irremediablemente roto!
Los padres de Hassan estaban sorprendidos al escuchar las palabras de su hijo, porque habían pensado que Amira lo tenía bajo algún tipo de hechizo que no le dejaba ver la realidad. Pero no era así porque ahora estaba tomando cartas en el asunto, a su modo, pero lo estaba haciendo qué era lo importante y es cierto ya su papel estaba terminado. Los habían acompañado el año que habían acordado, pero no más porque esta chica se había llevado su paz y armonía, ellos estaban muy viejos para lidiar con una arribista, solo le pedían a Allāh que esa serpiente venenosa no encontrará manera de envolver a su hijo nuevamente. Hassan tenía que divorciarse o tomar una segunda esposa con la cual formar un hermoso hogar y tener los hijos que tanto anhelaba. Así que no colocaron objeción a su decisión, por el contrario, se acercaron, abrazarlo para dejarle claro que estaban de su parte y luego lo ayudaron a colocar todos los asuntos de la casa y las fundaciones en orden para irse. Porque no querían presenciar la ira de Amira cuando volviera de la charla que tendría con su padre.
Termine de empacar y no me despedí de mi esposa, subí al auto y fui a casa de la familia de Amira, al llegar mi suegro se sorprendió al verme. Me hizo pasar al despacho y le comencé a relatar los hechos desde el día uno que conocí a su hija sin omitir casi nada, poco a poco notaba como su rostro se iba desfigurando hasta que golpeó fuertemente el escritorio y le gritó a su esposa.
El padre de Amira estaba furioso, así que llamó a su mujer para que hiciera venir a su hija porque esa niña necesitaba ser reprendida, la mujer lo observó con mucho miedo porque nunca lo había visto tan furioso con su hija, así que corrió a buscarla.
Le expliqué a mi suegro que no deseaba seguir casado con su hija, así que él debía explicarle los términos del contrato porque ella conmigo no se comunica y lo que más deseo es evitar otro enfrentamiento. Él me pidió que le diera un año más a este matrimonio y me prometió que ella cambiaría luego de su plática, accedí solo con la condición de que la llevara al médico para comprobar el estado de salud de su hija. Si Amira podía concebir luego de algún tratamiento él le daría una segunda oportunidad, caso contrario se divorciaría, pero él seguía empeñado que era mejor tomar una segunda esposa antes de llegar al divorcio, cosa que me molesto por esa razón abandone su casa dejándolo con la palabra en la boca y me fui a Dubái.