Buscando consejo

1138 Words
—las palabras dichas por mi esposo me hicieron relajarme y dejarme llevar así que de manera tímida e inexperta comencé a responder su beso aunque sentía que no podía respirar, el término el beso y me observo fijamente a los ojos haciendo que enamorara y es que Hassan era un hombre hermoso tenía ojos color ámbar, media unos dos metros, tenía el cabello n***o, al igual que sus grandes pestañas y cejas, su barba estaba perfectamente arreglada, en fin era el hombre más guapo que he visto en mi vida. —le sonreí a Amira para que se relajara, habibi debes respirar mientras te beso, no deseo que te desmayes, ella estaba muerta de vergüenza, por esa razón decidí llevar mis besos hasta su cuello, mientras mis quitaba su ropa con mis manos ¡por fin la vi desnuda! Pero eso no cambió la situación, al menos no para mí ella era hermosa, no lo podía negar, tenía pecho pequeño, pero lindos, su cuerpo no era delgado, estaba bien, la llevé a la cama mientras le decía palabras lindas para transmitirle seguridad y tranquilidad tratando que entrara en confianza. ¿Por qué su cuerpo temblaba como gelatina, ¿habibi deseas para? Yo podría hablar con nuestros padres, quiero que estés lista para lo que sucederá entre nosotros, yo no tengo problemas en esperar a que te acostumbres a mi presencia. —¡No quiero parar! —esas fueron las únicas palabras que pronunció mi jequesa, yo quería parar porque también necesitaba acostumbrarse a ella, ya que mi m*****o no quería colaborar, quizás eso era porque aún no me concentraba así que la recosté en la cama con cuidado y comencé a repartir besos desde sus pies hasta su cuello. Evitando tocar las zonas más sensibles de ella, eso la excitaría mucho más, ella comenzó a gemir y eso me emociono, así que continúe con mi tarea, tome sus pechos en mi boca y los lamí de forma lenta, me frustraba un poco que ella no colaborara, estaba en la cama sin mover un músculo. Si no fuera por los leves gemidos que emitía pensaría que la estaba obligando, baje mis besos por su abdomen, pero ella me detuvo justo cuando trataba de llegar a su centro, traté de convencerla de que eso era parte de la experiencia y normal en el matrimonio; sin embargo, ella no cedió porque según es pecado. Con eso mi ánimo decayó, así que lubrique mi m*****o y lo guíe a su centro mientras la besaba de forma lenta. Ella estaba completamente cerrada, lo que endureció mi erección, cuando logré mi objetivo, ella gritó así que me quede quieto para que se acostumbrara a mi tamaño, el cual es grande, por eso quería prepararla bien y regalarle algunos orgasmos antes de penetrarla. La besé de forma intensa, para que ella se olvidara del dolor, cuando emitió un gemido comencé a penetrarla de forma lenta, cerré mis ojos para dejarme llevar por el momento, sentí como ella se tensaba y estallaba en un orgasmo así que me deje llevar para terminar así nuestro primer encuentro s****l. —estaba agotada y adolorida, aunque logré relajarme durante el encuentro con mi habibi no podía negar que me dolía, mi parte íntima es que esa parte de mi esposo es muy grande, doy gracias a allāh que esto se hace una o dos veces por semana porque no creo que pueda resistirlo. —habibi ¿cómo te sientes, te he hecho daño? Ella no respondió con palabras, solo negó con su cabeza, así que respire profundo para no frustrarme, porque ella no habla, sé que te lastime y es normal la primera vez. Si me hubieras dejado hacer todo lo que deseaba la experiencia te hubiese encantado, aun así prometo que la próxima vez será mejor, habibi… Salí de ella, tomé un paño para limpiarla y mostrar así la famosa prueba de virginidad. Me vestí y abrí la puerta para que pudieran entrar, con eso quedó sellado nuestro matrimonio y los testigos se fueron. —¿Puedo ir a mis aposentos? Esa pregunta dejó en shock a Hassan y confirmó lo que tanto temía, él y su esposa nunca se llevarían bien, porque se supone que para fortalecer el lazo de una pareja se debe convivir, pero ella está muy aferrada a las cosas que le inculcaron. Las cuales me parecen totalmente absurdas, pero no soy quién para obligarla a hacer algo que no desee, Amira quiero que sepas algo, soy tu zawj (esposo) quiero que me tengas confianza para poder avanzar. Si algo te incomoda o molesta debemos platicarlo, sé que tus costumbres son más fuertes que las mías, pero no deseo hacerte sentir inferior o prisionera, ¿estamos? —si, me levante con cuidado me coloque algo de ropa y fui a mis aposentos, estaba feliz por todo lo que había vivido el día de hoy, pero sentía mucha vergüenza porque mi habibi me había visto desnuda por esa razón hui del lugar necesitaba estar en mis aposentos para reflexionar sobre las cosas que me había dicho mi madre y las que había vivido, ya que eso estaba muy lejos de las prácticas normales que debe tener un matrimonio según ella. —Me sentía decepcionado y frustrado como nunca antes, he estado con muchas mujeres de nuestra cultura que ya son viudas o divorciadas, que disfrutan de su sexualidad de forma clandestina y ninguna había actuado tan frío como mi jequesa. Lo que lleva a pensar que tome la decisión equivocada es que hasta sus besos eran fríos sin contar que no toco mi cuerpo, sino en el momento en el que detuvo mi intento de hacerle sexo oral. Fui a mis aposentos, me di una ducha para bajar mi molestia y me acosté a dormir… La mañana siguiente me levanté temprano para arreglarme e ir a la casa de mi padrino para conversar con él, al llegar me recibió algo asombrado porque pensó que estaba disfrutando de mi reciente matrimonio, le conversé todo lo que me estaba pasando. El padrino de Hassan escuchó atentamente sus palabras y sintió pena por su ahijado, ya que él había vivido una situación similar con su primera esposa, de la cual no se pudo divorciar porque dio a luz a su primogénito. Así que le aconsejó que tuviera paciencia porque la chica era criada de forma muy tradicional y quizás con los días se acostumbraba a su presencia, no podía juzgar tan rápido a su mujer, lo más importante era no hacerse tantas expectativas y dejar que todo fluyera de forma natural. —escuchar las palabras de mi padrino lo había tranquilizado un poco, aunque le hubiese gustado que le dijera que debía divorciarse, no sucedió… Así que decidió irse a trabajar para olvidar lo sucedido en casa.
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