Las fiestas de la amiga de Clara siempre eran subidas de tono. Un evento que nunca pasaba desapercibido por los asistentes, un recuerdo perenne que siempre animaba a repetir una nueva fiesta, por ello, la invitación al guirigay siempre era motivo de jolgorio. La toga romana cubría el cuerpo de la féminas al igual que el de los hombres, sandalias con o sin tacón y con diversas máscaras de época te aclaraba que la temática de la fiesta era la "decadencia romana". Patricios, plebeyos, centuriones e incluso algún "César" andaban correteando por el amplísimo piso del anfitrión. Una vivienda que señalaba el alto poder adquisitivo del dueño. Una joven y un joven totalmente desnudos ofrecían todo tipo de bebidas y si alguno quería "empolvarse" la nariz, encontraba el "material" necesario para

