Había llegado la noche apenas, la familia mantenía una amena plática en la que no estaba para nada interesada. Era muy aburrido solo estar sentada a vísperas de Navidad, solo jugando con mi celular y fingiendo sonrisas a cada familiar que se me acercaba. Mi papá me lanzaba miradas preocupadas desde la mesa donde estaba, a lo que yo solo me encogía de hombros. Debo admitirlo, había fantaseado con mi padre y todo sería más divertido si de alguna forma encontrará cómo escabullirme y llevarlo conmigo, aunque sea arrastrando. Así que cuando se me acercó, supe que tenía la oportunidad. Conocía a la perfección la casa donde estábamos, sabía los múltiples cuartos que había y uno en particular donde sabía que no habría problema si hacíamos mucho ruido. Nadie escucharía. Cuando llegó a mi lado, fin

